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Actualizado el 13 de enero de 2026
Es cierto que uno puede (y debe) confesarse directamente con Dios, o sea, debe hablar con Él para pedirle perdón por el mal que hemos cometido y decirle que tenemos el serio propósito de enmienda para no volver a caer en ese mal.
Pero aunque uno decida confesarse directamente con Dios, sin necesidad de intermediarios, es decir, sin el sacerdote, no resulta ser algo beneficioso porque lamentablemente esto no es posible, ya que Dios mismo es el que puso esta condición cuando Jesús le dijo a Pedro:
Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. (Mateo 16:19)
Pero esta confesión directa con Dios no es el único paso, sino que es el primer paso.
Cuando uno regala algo, tiene derecho a poner condiciones, y en este caso, Dios que nos regala el perdón y nos da el gran regalo de su misericordia, tiene todo el derecho a ponernos las condiciones que ha creído necesarias.
Y entre estas condiciones figuran, además del arrepentimiento sincero y el propósito de enmienda, el hecho de decirle nuestros pecados al sacerdote.
Sólo a través de la confesión con el sacerdote, queda perdonado el pecado por Dios.
Mientras que no lo hagamos, el pecado sigue latente allí, aunque en nuestro interior le hayamos pedido perdón al Señor.
Si bien a veces ciertos pecados son muy difíciles de decirle al sacerdote porque nos da vergüenza, Dios puso estas condiciones no para que suframos al hacerlo, sino porque sabe que cuando uno se confiesa consigo mismo, resulta mucho más fácil volver a pecar porque le empezamos a restar importancia al pecado o no le damos el suficiente valor.
En cambio, el sacerdote nos puede llamar la atención advirtiéndonos sobre la gravedad de lo que hemos hecho, nos puede ayudar o nos puede aconsejar.
Pero lo importante aquí es que hay que recordar siempre que el que perdona es Cristo, no el sacerdote que tenemos enfrente. Dios ha querido darnos el perdón a través del sacerdote que es quien le representa.
¿Alguna vez te has preguntado por qué tenemos que contarle nuestros errores a un sacerdote en lugar de hablar solamente a solas con Dios? Imagina que Dios es como un Rey muy bondadoso que ha decidido darnos un regalo maravilloso llamado perdón. Cuando alguien nos da un regalo, esa persona puede elegir cómo entregarlo. Jesús, que nos conoce perfectamente, decidió que el perdón nos llegara a través de Sus amigos especiales, los sacerdotes, para que pudiéramos escuchar con nuestros propios oídos que ya todo está bien.
Hablar con el sacerdote es como tener un puente directo hacia el abrazo de Jesús. Aunque Dios siempre nos escucha cuando rezamos en nuestra habitación, Él sabe que a veces los seres humanos necesitamos hablar con alguien que nos pueda aconsejar y mirar con cariño. El sacerdote no está ahí para regañarte ni para asustarte, sino para ocupar el lugar de Jesús. Cuando él levanta su mano y dice las palabras del perdón, es como si el mismo Jesús estuviera borrando las manchas de tu alma con una esponja mágica de luz.
A veces nos da un poquito de vergüenza decir lo que hicimos mal, pero piensa que el sacerdote ha escuchado muchas historias y su única misión es ayudarte a volver al camino del bien. Dios puso esta condición porque sabe que nos hace bien sentirnos escuchados y recibir un buen consejo. Es mucho más difícil volver a cometer un error cuando sabemos que un amigo de Jesús nos ha animado a ser mejores. Es una forma hermosa de sentir que la Iglesia es una familia donde todos nos ayudamos a caminar hacia el Cielo.
Así que, la próxima vez que vayas a confesarte, recuerda que no vas a hablar con un hombre común, sino con alguien que representa el amor infinito de Dios. El sacerdote es como un médico del alma que te da la medicina que necesitas para estar sano y fuerte por dentro. Vive este momento con mucha alegría, sabiendo que después de hablar con él, saldrás de la iglesia con un corazón nuevo, brillante y lleno de la paz que solo Jesús nos puede regalar. ¡Qué bueno es Dios que nos deja Su perdón tan cerca de nosotros!
Luego de pedirle pedón a Dios en forma directa, tener el propósito de confesarte con un sacerdote, teniendo
bien presente que el sacerdote es sólo una persona como yo, pero que representa a Jesús en el momento de la Confesión.
¿Por qué confesarse con un sacerdote si es una persona igual que yo?
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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