EL NACIMIENTO DE JESÚS Y LA VISITA DE LOS PASTORES La historia del nacimiento de Jesús es un relato fundamental que celebra la llegada del Salvador al mund...
La víspera de su Pasión, Jesús envió a Pedro y a Juan, que eran de toda su confianza, a preparar lo necesario para celebrar la Pascua.
A la caída del día, Jesús y sus discípulos se hallaron reunidos en el cenáculo, comiendo el cordero pascual según lo ordenaba la ley. Esta cena del día Jueves Santo es conocida como la Última Cena.
Al fin de la cena, Jesús se levanta de la mesa, se ciñe un lienzo, echa agua en un librillo, y lava los pies a los apóstoles.
Con este acto de lavar los pies a los hombres, Jesús quiso darnos un ejemplo de humildad y enseñarnos con qué pureza hay que acercarse a la Sagrada Comunión.
Después de haber lavado los pies a sus apóstoles, Jesús se sentó de nuevo a la mesa.
Entonces, realizó un acto con el cual instituye el Sacramento de la Eucaristía:
Jesús tomó un pan, lo bendijo, lo partió en pedazos y lo dio a sus discípulos diciendo:
"Tomen y coman, este es mi Cuerpo que será entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía."
Inmediatamente, tomó el cáliz, dio gracias y se los entregó diciendo:
"Beban todos de él. Esta es mi sangre, la sangre de la Nueva Alianza que será derramada para la remisión de los pecados. Cuántas veces hagan esto, háganlo en memoria mía."
De esta manera, con estas sencillas palabras, Jesús instituyó el Sacramento de la Eucaristía.
Además, con el mandato que les dio a sus apóstoles de que realizaran este acto en memoria suya, hizo de sus apóstoles los sacerdotes del Nuevo Testamento.
Este sublime misterio se renueva cada vez que se celebra la Santa Misa.
La Eucaristía no es solo un recuerdo simbólico; es una participación real en el Cuerpo y Sangre de Cristo, un sacramento que nos une a Él y a la comunidad de creyentes. Este sacramento nos ofrece la gracia necesaria para vivir nuestra fe y ser testigos del amor de Dios en el mundo.
Al lavar los pies de sus discípulos, Jesús nos muestra que el verdadero liderazgo y el espíritu de la comunidad se basan en el servicio a los demás. Este acto de humildad nos invita a vivir nuestra fe a través de acciones concretas de amor y servicio hacia los demás.
Tu propósito semanal es reflexionar sobre la importancia de la Eucaristía en tu vida. Considera participar en la Misa, y si ya lo haces, busca maneras de profundizar tu comprensión y aprecio por este sacramento.
Además, busca oportunidades para servir a aquellos que te rodean, siguiendo el ejemplo que Jesús nos dio.
Jesús en el Huerto de Getsemaní
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