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Actualizado el 13 de enero de 2026
En la lección anterior vimos que Dios le pidió a Adán que le ponga nombre a los animales.
Y ahora, Dios le encarga a Noé que los salve.
Esto nos confirma que Dios le entregó al hombre la responsabilidad del cuidado total de la naturaleza, y que la misma es importantísima para Dios.
Cuando Dios envió el diluvio para castigar a los seres humanos, excepto a los que Él había elegido, podría también sacrificado a todos los animales, y sin embargo no lo hizo, sino que le pidió a Noé que llevara en su arca a los animales en pareja, o sea, que no sólo se preocupaba por ellos, sino que también quería que se continuaran reproduciendo.
Si Dios no hubiera hecho este pedido, los animales hubieran muerto injustamente, ya que la inundación llega por culpa de los pecados del hombre, por eso, la historia de Noé nos demuestra que Dios no quiere que los animales sean destruidos ni por causa ni por culpa del hombre.
Esto incluye también las plantas, o sea, la vida en general sea del reino que sea.
¿Por qué debemos cuidar a la naturaleza? Porque Dios se la entregó al hombre para que la cuide y sea responsable con ella.
Cuál es la responsabilidad del hombre en el cuidado de la naturaleza? A los católicos nos toca hacer lo mismo que hicieron Adán y Noé por mandato de Dios: ponerse a cargo de la naturaleza, proteger a los seres vivos, no hacerles daño y evitar que otros hombres lo hagan.
Pero… ¡cuidado! Los católicos amamos, cuidamos y respetamos a la naturaleza, pero no la adoramos, pues sólo se adora a Dios, ni siquiera a la Virgen María, a ella la veneramos, no adoramos, y mucho menos a los santos.
Equivocarse con la naturaleza y adorarla, es cuando se la considera como un dios o varios dioses, por ejemplo, al sol, a la luna, a la tierra, etc, como lo hacían las religiones anteriores al cristianismo.
También adorar a la naturaleza es cuando se la pone sobre los seres humanos, es decir, cuando por ejemplo alguien dedica su vida a salvar animales que están en peligro de extinción, en cuidar las crías o las hembras embarazadas, pero luego esa misma persona es también abanderada a favor del aborto: si considera más importante la cría de un animal que la "cría" del ser humano, allí hay una incoherencia, que no corresponde con el catolicismo.
¿Sabías que cuando Dios creó el mundo, nos entregó a nosotros las llaves de un jardín gigante y maravilloso? Ese jardín es toda la naturaleza: los árboles que nos dan sombra, las flores de colores y todos los animales, desde el elefante más grande hasta la hormiguita más pequeña. Dios nos pidió que fuéramos sus ayudantes especiales para cuidar de todo lo que Él hizo con tanto amor. Como Noé, que construyó un arca enorme para salvar a los animalitos, nosotros también tenemos la misión de proteger la vida en nuestro planeta.
Ser cuidadores de la naturaleza significa tratar a cada ser vivo con mucha ternura y respeto. Papá Dios se pone muy feliz cuando nos ve regando una plantita o tratando con cariño a nuestras mascotas. Él nos enseñó que los animales y las plantas son regalos preciosos que debemos proteger para que siempre existan. Nosotros no somos los dueños de la Tierra para hacer lo que queramos, sino que somos como sus guardianes, encargados de que todo siga siendo hermoso y lleno de vida, tal como Dios lo planeó.
Aunque amamos mucho a la naturaleza, siempre recordamos que el más grande de todos es Dios, quien la creó. No adoramos al sol ni a los árboles, sino que le damos las gracias al Creador por darnos cosas tan bonitas. La naturaleza es como una carta de amor que Dios nos escribió, y al cuidarla, le estamos diciendo "gracias" por Sus regalos. Lo más especial es que, al aprender a cuidar de los pajaritos o de las flores, también aprendemos a cuidar con más amor a las personas que nos rodean.
Esta semana, tú puedes ser un pequeño Noé en tu propia casa. Puedes empezar por detalles pequeñitos, como apagar la luz si no la usas o cuidar que nadie moleste a los bichitos del jardín. Dios cuenta contigo para que el mundo siga siendo un lugar lleno de vida y alegría. Al proteger la creación, estamos haciendo que la Tierra se parezca un poquito más al Paraíso. ¡Qué misión tan importante y divertida nos ha dado nuestro Padre del Cielo para ser Sus mejores colaboradores!
La semana pasada hicimos que los niños se dedicaran a cuidar plantas o animales, esta vez el ser vivo va ser una persona.
Lo ideal sería destinarle una tarea específica para hacer con algún familiar más pequeño que él, o alguien de la tercera edad, o de algún vecino que necesite ayuda en algo, etc.
Lo importante es que se le de una tarea específica que tenga que ver con el cuidado de una persona y que la deba cumplir con responsabilidad durante una semana
El hombre es cuidador de la naturaleza, no su dueño
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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