EL NACIMIENTO DE JESÚS Y LA VISITA DE LOS PASTORES La historia del nacimiento de Jesús es un relato fundamental que celebra la llegada del Salvador al mund...
A partir de esta sección, voy a comenzar a hablar sobre el Espíritu Santo, la tercer persona de la Santísima Trinidad, que tiene la función de darnos la santidad.
Tal como ya expliqué en lecciones anteriores, la Santísima Trinidad está compuesta por Padre, Hijo y Espíritu Santo, o sea tres personas distintas en un solo Dios verdadero.
Para que lo entienda un niño muy pequeñito, se les puede hacer una comparación con un shopping (un solo Dios), que si bien tiene muchas secciones diferentes (personas distintas) no deja de ser el mismo shopping y cada sección se encarga de algo diferente, como por ejemplo, perfumería, juguetería, electrodomésticos, etc. Pero por más que haya varias secciones (personas) el shopping (Dios) sigue siendo uno solo.
Dios, es el único Dios, que es el que crea, el que redime y el que santifica, pero crea a través de la persona del Padre, redime a través de la persona del Hijo y santifica través de la persona del Espíritu Santo, por eso decimos que su función es santificar.
La misión específica del Espíritu Santo es santificar a la persona.
Es santificador porque me ayuda a ser tal como Dios me pide, luchando contra todo lo que me lo impida, algo que sin la orientación del Espíritu Santo no podría.
Esto quiere decir que si yo quiero ser santo se lo pido al Espíritu Santo, pero no es magia, si yo le pido que me de la santidad, yo debo poner de mi parte porque Él no lo va hacer todo por mí.
Y lo de ser santo no es una idea de la Iglesia ni una fantasía, es un mandato del Señor, ya que fue Jesús mismo el que dijo (Mateo 5:48):
"Sed santos como mi Padre es Santo"
La santidad es un don de Dios que se alcanza con nuestro esfuerzo pero, sin la ayuda de Él, no podemos ni siquiera desear ser buenos ni ser santos.
Por eso, la santidad, es la unión de la gracia de Dios y del esfuerzo humano, junto con la ayuda del Espíritu Santo que es el encargado de que podamos alcanzar dicha santidad.
Pedirle específicamente al Espíritu Santo que nos ayude a vencer nuestros pecados recurrentes y defectos, como por ejemplo ser peleador, o envidioso, o mentiroso, o desobediente, etc.
Y por supuesto, luego de pedírselo, hacer todo el esfuerzo para no caer en las tentaciones que me lleven a esos defectos
¿Cómo obra el Espíritu Santo en nosotros?
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