Historia Eclesiástica, Nociones Básicas - Parte 1 Actualizado el 13 de enero de 2026 La historia eclesiástica es esencial para entender cómo ha crecido y e...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Hoy hablamos sobre la venida del Espíritu Santo, un acontecimiento fundamental en la Historia de la Iglesia Católica.
Este evento, que ocurrió en el día de Pentecostés, transformó a los apóstoles y les dio la valentía y sabiduría necesarias para comenzar la propagación del mensaje de Jesús. A partir de este momento, el Espíritu Santo se convierte en el guía y aliado de los apóstoles en su misión de llevar el Evangelio a todas las naciones.
El décimo día después de la Ascensión del Señor, fiesta de Pentecostés, bajó el Espíritu Santo sobre los que se hallaban reunidos en el Cenáculo.
Siguió un ruido como de viento impetuoso, que llenó toda la casa, y aparecieron lenguas de fuego, que fueron a posarse sobre cada uno de ellos.
Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y los transformó de tímidos, rudos e ignorantes en maestros y doctores de la Iglesia, y en esforzados paladines de la fe.
Con motivo de la fiesta de Pentecostés había en Jerusalén judíos de diversos pueblos y naciones.
Al oír lo acaecido en el Cenáculo acudieron allí en masa.
San Pedro aprovechó la circunstancia para dirigirles la palabra, predicándoles a Jesucristo resucitado, mostrándoselo como el Mesías anunciado por los profetas.
Cerca de tres mil se convirtieron y recibieron el Bautismo.
Otro día, yendo al Templo en compañía de San Juan, curó a un rengo de nacimiento. El milagro reunió en torno de los Apóstoles a una gran muchedumbre.
Entonces tomando la palabra San Pedro les dio a conocer la doctrina de Jesucristo.
Con este sermón abrazaron la fe unas cinco mil personas.
Ellos no cesaban de predicar y de operar maravillosas conversiones, por lo cual los enemigos de Cristo, haciéndoles comparecer ante el Sanedrín, les prohibieron predicar a Jesucristo.
Pero los Apóstoles respondieron:
Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres; nosotros no podemos menos de manifestar lo que hemos visto y oído.
Y los dejaron en libertad.
Los apóstoles no cesaban de anunciar y predicar a Jesucristo todos los días en el Templo y por las casas, a pesar de las persecuciones.
¿Alguna vez has sentido un viento suave que te acaricia la cara o has visto la luz brillante de una velita? El día de Pentecostés, ocurrió algo asombroso que cambió la historia para siempre. Los amigos de Jesús estaban reunidos en una habitación, un poco asustados porque Jesús ya se había ido al Cielo. De repente, se escuchó un ruido fuerte como de un viento poderoso y aparecieron unas pequeñas lenguas de fuego sobre sus cabezas. ¡Era el Espíritu Santo que llegaba como un regalo del Cielo para llenarlos de fuerza y de alegría!
El Espíritu Santo es como un motor invisible que nos da súper poderes para amar y ser valientes. Antes de ese día, los apóstoles tenían miedo de hablar de Jesús, pero en cuanto el Espíritu Santo entró en sus corazones, se convirtieron en los hombres más valientes del mundo. Salieron a la calle y empezaron a hablar de una manera tan especial que personas de muchos países diferentes podían entenderlos perfectamente. Fue como si Dios les hubiera dado la llave para abrir todos los corazones con el mensaje de amor de Su Hijo.
San Pedro, que antes se sentía muy tímido, se puso de pie frente a muchísima gente y les habló con tanta emoción que miles de personas decidieron bautizarse ese mismo día. ¡Qué fiesta tan grande hubo en el Cielo! El Espíritu Santo no solo les dio palabras bonitas, sino que también les permitió hacer cosas maravillosas, como curar a personas que no podían caminar. La gente se quedaba sorprendida al ver cómo el amor de Dios actuaba a través de las manos y las palabras de los apóstoles.
Aunque algunas personas se enojaron y les pidieron que dejaran de hablar de Jesús, ellos respondieron con mucha calma que lo más importante es obedecer a Dios. Esa misma fuerza que tenían los apóstoles es la que tú tienes hoy para portarte bien, ayudar a tus amigos y decir siempre la verdad. El Espíritu Santo nos acompaña cada segundo de nuestro día, guiándonos como una brújula para que nunca nos perdamos en el camino hacia el Cielo. ¡Siéntete muy feliz porque el fuego de Dios también vive en ti!
Esta semana, busca la manera de compartir tu fe con alguien que no la conozca. Puede ser hablando sobre algo que aprendiste en clase o invitando a un amigo a una actividad de tu parroquia. ¡Recuerda que tu testimonio puede inspirar a otros!
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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