🌟 El Pesebre: Una Lección de Amor y Humildad en Cada Figura [image: ⭐ Infografía: ¿Qué significa cada figura del Pesebre de Navidad? Explicado para Niños...
Actualizado el 13 de enero de 2026
El pecado actual es aquel que cometemos después de llegados al uso de la razón en forma deliberada y puede ser mortal o venial.
Se dice que es mortal cuando existe una falta grave a la ley de Dios, ocasionando la muerte del alma, pues ésta es privada de la gracia, que es su vida sobrenatural.
El pecado mortal es una desobediencia grave a la ley de Dios o de la Iglesia.
Para que un pecado sea considerado mortal se requieren tres condiciones:
materia grave (es decir que el pecado que se comete es realmente malo)
plena advertencia (es decir que la persona sabe que eso que cometió es un pecado)
deliberada voluntad (es decir que la persona aún sabiendo que ese acto era un pecado no le importó y lo cometió de todas formas)
El pecado mortal se divide en siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.
Aquel que comete un pecado mortal merece el infierno por haber sido una mala persona. Y sólo basta haber cometido un solo pecado mortal para perder el Cielo.
Ahora, si siente verdadero dolor por el daño hecho, y se siente un verdadero arrepentimiento, puede confesar el pecado mortal con un sacerdote a través del Sacramento de la Reconciliación, para poder obtener el perdón de Dios.
El pecado mortal vendría a ser algo así como una gran maldad realizada a conciencia que merece un gran enojo, desilusión y dolor de parte de los padres, además de un gran castigo.
El pecado venial es también una falta a la ley de Dios, pero en este caso es una falta leve. De este modo, el alma no es privada de la gracia de Dios.
El pecado venial vendría a ser algo así como una pequeña travesura que no merece más que una reprimenda de los padres en vez de un gran enojo o un castigo mayor.
El problema que tiene el pecado venial es que a la larga nos dispone al pecado mortal.
El pecado venial merece castigos temporales en este y el otro mundo, es decir en el Purgatorio. Estos castigos son útiles para poder purificar nuestra alma.
También, al igual que con los pecados mortales, es muy bueno para el espíritu y para limpieza de nuestra alma confesarlos con un sacerdote, aunque en este tipo de pecado no es condición indispensable.
¿Has notado que tu alma es como un jardín precioso que Papá Dios te ha regalado para que lo cuides con mucho amor? El pecado es como una sombra que intenta entrar en ese jardín. Cuando cometemos una falta muy grave a propósito, es como si una tormenta fuerte apagara la luz del sol en nuestro interior y cerráramos la puerta a la amistad con Jesús. Esta es la tristeza más grande para el alma, porque nosotros fuimos creados para estar siempre unidos a la luz y al cariño de nuestro Creador.
También existen las pequeñas faltas, que llamamos pecados veniales. Estas son como pequeñas malezas o yuyos que crecen entre nuestras flores. Aunque no apagan el sol, hacen que nuestro jardín no se vea tan bonito y nos quitan un poco de esa alegría especial que sentimos cuando somos muy buenos. Si no cuidamos estos detalles pequeños, nuestro corazón se va poniendo perezoso y nos cuesta más trabajo hacer el bien. Por eso, es muy importante mantener nuestro jardín siempre limpio y ordenado para Jesús.
Cuidar nuestra alma significa estar atentos a lo que pensamos, decimos y hacemos. Dios nos invita a ser santos, y eso significa vivir con un corazón tan limpio que el mal no encuentre donde esconderse. Cuando comprendemos lo bueno que es Dios, nos dan muchas ganas de portarnos bien para no ponerlo triste. Es como cuidar la ropa blanca y nueva que nos pusieron el día de nuestro Bautismo: queremos que siempre esté impecable para que todos vean la luz de Dios en nosotros.
Vivir con la conciencia tranquila es el secreto para ser un niño verdaderamente feliz y tener paz en el corazón. Jesús, porque nos ama muchísimo, nos dio todas las herramientas necesarias para vencer las tentaciones y volver a ser amigos del Padre Celestial si nos equivocamos. Si eres honesto y buscas siempre estar en paz con los demás y con Dios, tu alma brillará con una luz tan bonita que ayudará a que todos tus amigos y familiares también encuentren el camino hacia la alegría del Cielo.
Tu propósito semanal es reflexionar sobre tus acciones y preguntarte si has cometido algún pecado que necesite ser confesado.
También, dedica tiempo a ayudar a otros, buscando hacer el bien en tu comunidad.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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