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Actualizado el 13 de enero de 2026
La diferencia que existe entre Dios y nosotros es casi la misma que hay entre un granito de arena y la inmensidad de la playa, por eso no podemos entender a Dios cuando nos pasan cosas que no queremos o desgracias.
Si pudiéramos entender a Dios fácilmente cuando nos da algo malo, entonces este Dios sería muy insignificante, porque se asemejaría a nosotros.
Por eso la fe es confiar en Dios aún cuando no entendemos su plan
Esta pregunta cristiana sobre por qué Dios que es padre y nos ama nos permite sufrir, la hizo hasta el propio Cristo en la cruz.
La respuesta a esta cuestión, para poder explicar el problema a los pequeños, es que Dios tiene una grandeza infinita que no puede ser entendida del todo por la pequeñez de la razón humana.
Dios por ser nuestro Creador es Todopoderoso, y por lo tanto es infinitamente más grande que nosotros, por ese motivo nunca vamos a poder llegar a entenderlo del todo y, por lo tanto, debemos aceptar con humildad ese misterio.
Pero, ¡atención!, es justo también hacer la pregunta al revés: si Dios permite el mal, quiere decir que también permite el bien, y entonces ¿por qué Dios permite el bien que recibimos sin merecerlo?.
De la misma manera que rápidamente cuando nos va mal nos preguntamos ¿por qué me pasa a mi esto?, de la misma manera, cuando nos pasan cosas buenas, deberíamos preguntarnos ¿por qué Dios me dio esto?, ¿por qué Dios me dio esta felicidad?.
Y acá también, nos quedamos sin respuesta, porque la mayoría de las veces somos conscientes que no somos merecedores de las cosas buenas que pasan.
El ser humano lamentablemente agradece muy poco el bien que recibe pero se queja rápido cuando hay problemas, y no sólo con Dios, sino que también con las personas, sobre todo con los más cercanos.
Debemos tener siempre presente que el Señor nos da y el Señor nos quita, por eso, por ejemplo ante la muerte de un ser querido, si bien nos lo ha quitado, debemos darle gracias igual por la cantidad de años que nos lo dio, ya que podíamos haberlo no tenido o lo podía haber quitado muchísimos años antes.
Por lo tanto, hay que aceptar lo bueno y lo malo, porque ambas cosas son un misterio, y también darse cuenta que muchísimas veces lo que nos pareció malo en la actualidad, lo terminamos agradeciendo en el futuro, o sea, que eso que nos pareció mal, Dios nos lo dio porque sabía que era bueno para nosotros
¿Alguna vez te ha pasado que tus padres te dicen que no a algo que quieres mucho, como comer dulces antes de la cena o salir a jugar cuando hace mucho frío? En ese momento, quizás te sientas un poquito triste o no entiendas por qué te dicen que no. Con Dios pasa algo muy parecido. Él es nuestro Padre del Cielo y, como nos ama muchísimo, a veces no nos da lo que pedimos porque Él sabe que eso no es lo mejor para nosotros en ese momento, o porque tiene preparado algo mucho más especial para después.
Dios es tan grande y sabio que Sus planes son como un rompecabezas gigante. Nosotros solo vemos una pieza pequeñita, pero Él ve toda la imagen completa y hermosa. Cuando nos ocurren cosas que nos ponen tristes, podemos recordar que Dios nunca nos deja solos. Él nos abraza muy fuerte y nos ayuda a ser valientes. Confiar en Dios significa saber que, aunque hoy no entendamos por qué pasan algunas cosas, Él siempre está trabajando para que todo salga bien al final, porque Su amor por nosotros nunca se termina.
Es muy importante aprender a ser niños agradecidos. A veces nos quejamos rápido si algo nos sale mal, pero nos olvidamos de decir "¡gracias!" por los miles de regalos que Dios nos da cada día, como el sol, el aire que respiramos o la salud. Al ser agradecidos, nuestro corazón se llena de alegría y nos damos cuenta de que Dios es muy generoso con nosotros. Incluso en los días difíciles, podemos encontrar motivos para sonreír si confiamos en que estamos en las mejores manos: las de nuestro Creador.
Cuando sientas que no entiendes lo que está pasando, cierra tus ojitos y dile a Jesús: "Confío en Ti". Esa pequeña oración tiene un poder maravilloso para darnos paz. Dios tiene un camino de felicidad preparado para cada uno de Sus hijos, y aunque a veces el camino tenga algunas piedras, Él nos lleva de la mano para que no tengamos miedo. Vive con la alegría de saber que eres muy importante para Dios y que cada cosa que sucede en tu vida es una oportunidad para aprender a amar más y a confiar en Su infinita bondad.
Cuando el pequeño tenga un problema o cuando no reciba algo que le pidió a Dios, enseñarle a no enojarse, sino que le diga "Señor, en vos confío", y obviamente cuando reciba algo bueno, que agradezca
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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