¿A Qué Obliga el Primer Mandamiento de la Iglesia Católica? Actualizado el 13 de enero de 2026 El primer precepto de la Iglesia Católica es el siguiente Pa...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Continuando con el tema de la Santísima Trinidad que comencé la semana pasada comparándola con la familia, esta vez, voy a considerar a valorar la unidad y a respetar las diferencias.
Tal como sucede y vimos en la lección pasada con la Santísima Trinidad, en la familia también cada persona es única y diferente entre sí.
El hecho de que Dios sea uno y a la vez trino, por ser un solo Dios y tres personas distintas que comparten la única naturaleza divina donde cada uno cumple su función, es una muy buena enseñanza para nuestra vida, ya que la unidad de Dios nos habla del gran valor que tiene la unidad y la Trinidad nos enseña a respetar las diferencias.
Cada miembro de la familia es como es y por lo tanto se deben respetar mutuamente, es decir que cada uno debe respetar la forma de ser del otro para evitar problemas, sufrimientos y discusiones.
Por ejemplo, los padres son los que ejercen el mando en la familia, y hay que obedecerlos porque aunque algunas veces lo que ordenen no sea del agrado de los hijos, siempre será para el bien de ellos, como por ejemplo mandarlos a estudiar para que eviten tener malas notas o que repitan el grado.
Cuando la familia se rompe porque los padres se separan y cada uno se va por su lado, y quizás se convierten también en enemigos entre ellos, ya no hay más unidad, ya no hay familia.
Pero la unidad no se puede imponer suprimiendo la personalidad de cada uno de los miembros de la familia, por eso siempre tiene que haber alguien que tenga la autoridad (el padre, la madre, o ambos en conjunto), y cada uno debe cumplir el papel que le corresponde, pero con su propio modo de ser, por ejemplo los padres no pueden negarse de ir a trabajar y estar jugando todo el día como si no fueran adultos, ni los hijos pequeños deben querer imponerse sobre los padres ni que éstos sean como ellos.
Y lo mismo con los hermanos, donde no pueden aprovecharse del más pequeño haciéndole maldades, ni deben dejar de hacerse respetar en sus legítimos derechos con respecto al hermano mayor.
¿Te has dado cuenta de que en un jardín no todas las flores son del mismo color ni tienen el mismo perfume? Algunas son rojas y grandes, otras son blancas y pequeñitas, pero todas juntas hacen que el jardín sea hermoso. Lo mismo pasa en nuestra familia y con las personas que conocemos. Dios nos hizo a todos diferentes: a algunos les gusta cantar, otros son muy buenos dibujando y algunos son más tranquilos que otros. Esa variedad es un regalo de Dios para que el mundo no sea aburrido y todos podamos aprender cosas nuevas.
En el Cielo, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son personas distintas, pero se aman tanto que siempre están unidos. Dios quiere que nosotros hagamos lo mismo en casa. Respetar las diferencias significa entender que tu hermano o tu amigo pueden pensar distinto a ti, y eso está bien. No necesitamos que todos sean iguales a nosotros para quererlos. Cuando aceptamos a los demás con cariño, estamos imitando la paz que existe en la familia de Dios y haciendo que nuestro hogar sea un lugar lleno de luz.
A veces, las diferencias pueden causar pequeñas discusiones, pero el amor de Dios nos ayuda a perdonar y a buscar la paz. Los papás tienen la misión de guiarnos porque nos aman, y aunque a veces nos pidan cosas que nos cuestan, lo hacen para que crezcamos sanos y felices. Ser un buen hijo o un buen hermano significa valorar el lugar de cada uno, cuidando a los más pequeñitos y respetando a los más grandes, creando una cadena de unión que nada pueda romper.
Que esta semana intentes descubrir algo bueno y único en cada persona que veas. Al valorar las diferencias, te conviertes en un constructor de puentes y en un verdadero amigo de Jesús. Recuerda que para Dios cada uno de nosotros es un tesoro irrepetible y especial. Si mantenemos la unidad a pesar de ser distintos, estaremos viviendo como una verdadera familia cristiana, reflejando el amor infinito que la Santísima Trinidad nos regala desde el Cielo.
Obedecer a los padres, no pelearse con los hermanos, no permitir que los mayores se burlen o aprovechen imponiendo el respeto, y en caso que no puedan solos pedirle ayuda a los padres, pero que sean conscientes de que deben ser respetados.
Y que del mismo modo respete al hermano menor, como quiere que lo respeten a él, siendo ejemplo para los mayores.
Si no hay hermanos, que la práctica la haga con primos, compañeros de la escuela o amigos, lo importante es que aprenda a respetar las diferencias no solo con la familia, sino con todas las personas.
Las características del amor: Pensar en el otro y hacerlo feliz
Suscríbete para ver todos mis videos explicados con figuras de plastilina.
Hoy es
FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.