Historia Eclesiástica, Nociones Básicas - Parte 1 Actualizado el 13 de enero de 2026 La historia eclesiástica es esencial para entender cómo ha crecido y e...
Actualizado el 13 de enero de 2026
La conversión de los primeros gentiles marca un momento importante en la historia de la Iglesia, ya que muestra cómo el mensaje de Jesús se extendió más allá del pueblo judío.
Después de la conversión de Saulo, la Iglesia comenzó a gozar de paz por toda la Palestina.
De ello se aprovechó San Pedro para visitar las diversas comunidades de fieles que se habían formado.
Durante esta visita obró dos milagros: en Lidda curó al paralítico Eneas, y en Joppe resucitó a una mujer muy caritativa llamada Tabita.
A pesar de ser gentil, el centurión Cornelio era un hombre religioso y temeroso de Dios con todos los de su familia. Daba muchas limosnas y hacía continua oración a Dios. Esto le mereció la gracia de Dios, y por lo tanto él junto a los miembros de su familia, otros parientes y amigos suyos, recibieron el Bautismo de manos de San Pablo, el príncipe de los apóstoles, tal como lo podemos ver en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo X.
Éstos fueron los primeros gentiles que se convirtieron al cristianismo, y el gran apóstol de los mismos fue San Pablo quem por ello mereció ser llamado Apóstol de las gentes.
A través de los milagros de San Pedro y la apertura hacia los gentiles, la fe católica comenzó a alcanzar a personas de todas las nacionalidades y orígenes. Esto nos enseña que el amor de Dios es para todos, sin importar de dónde venimos.
El Señor había dicho a sus apóstoles
Id y predicad el Evangelio a TODO el mundo
Pero los apóstoles hasta ese entonces sólo habían predicado en Palestina. Por lo tanto se reunieron en Jerusalén y resolvieron repartirse el Imperio Romano para llevar la luz de la fe a todas partes.
Esta decisión marcó un momento clave en la historia de la Iglesia, pues los apóstoles comprendieron que la fe debía expandirse y llegar a todas las personas, independientemente de su nacionalidad o cultura. Con valentía y determinación, armados con el mensaje de amor de Cristo, se propusieron ir más allá de las fronteras de Palestina, enfrentándose a nuevos retos y llevando el mensaje del Evangelio a diversas tierras. Así, el plan de Dios para la salvación de la humanidad comenzaba a desplegarse en toda su magnitud.
Al salir de Jerusalén, los apóstoles sabían que su misión no sería fácil, pero estaban inspirados por el Espíritu Santo. Cada uno tomó un camino diferente, con la certeza de que estaban llevando el mensaje de esperanza y salvación. Desde esa reunión, comenzaron los viajes de evangelización que cambiarían el curso de la historia y fortalecerían la fe de millones. Este acto de separación no solo fue un paso hacia la expansión de la Iglesia, sino también un testimonio del compromiso de los apóstoles para cumplir con la voluntad del Señor.
Antes de separarse redactaron de común acuerdo un compendio de las verdades de la fe, de modo que los nuevos convertidos las aprendieron fácilmente de memoria y así hubiera entre todos uniformidad de creencias.
Este compendio es el Credo, también llamado Símbolo de los Apóstoles y consiste en una declaración clara y concisa de las creencias cristianas fundamentales, que los apóstoles querían que todos memorizaran y comprendieran. Al recitarlo, los fieles podían recordar y compartir la esencia de la fe que Jesucristo había enseñado, creando un fuerte vínculo entre ellos y garantizando que el mensaje del Evangelio se mantuviera puro y verdadero, a pesar de las dificultades que pudiesen enfrentar en sus respectivos viajes.
La creación del Credo no solo fue un acto de organización, sino también un testimonio del deseo de los apóstoles de mantener unida a la Iglesia en la verdad. A través de los siglos, el Credo ha sido recitado en comunidades cristianas de todo el mundo, sirviendo como un recordatorio constante del compromiso de los creyentes con la fe que comparten. Así, el Símbolo de los Apóstoles se convirtió en una herencia viviente, transmitiendo la fe de generación en generación y uniendo a los cristianos en su adoración a Dios.
¿Alguna vez has jugado a repartir invitaciones para una fiesta muy especial? Eso fue exactamente lo que hicieron los apóstoles de Jesús. Después de recibir la fuerza del Espíritu Santo, se dieron cuenta de que el amor de Dios no era solo para un grupito de personas, sino que era un regalo gigante para todos los niños y familias del mundo entero. Se reunieron en Jerusalén y, como valientes exploradores, decidieron separarse para viajar a tierras muy lejanas, llevando la mejor noticia de la historia: ¡Jesús nos ama y nos ha salvado!
Para que todos los nuevos amigos de Jesús aprendieran lo mismo y no se confundieran, los apóstoles escribieron una "canción" muy especial llamada el Credo. Es como un resumen de todo lo que creemos, donde decimos que Dios es nuestro Padre, que Jesús es Su Hijo y que el Espíritu Santo siempre nos acompaña. Al aprendérselo de memoria, todos los cristianos del mundo, aunque vivieran en países diferentes y hablaran otros idiomas, podían estar unidos por las mismas palabras de fe.
San Pedro, que era el líder de los apóstoles, hizo milagros maravillosos para demostrar que Dios estaba con ellos. Curó a personas que no podían caminar y ayudó a que familias enteras, como la del centurión Cornelio, conocieran el Bautismo. Esto fue muy importante porque Cornelio no era judío, y eso nos enseñó que Dios abre Sus brazos para recibir a todas las personas de todas las naciones, sin importar de dónde vengan o qué idioma hablen. ¡Todos somos bienvenidos en la familia de la Iglesia!
Hoy, nosotros seguimos esa gran misión que empezaron los apóstoles. Cada vez que tú compartes tu fe o rezas el Credo con devoción, estás ayudando a que la luz de Jesús siga brillando en el mundo. El Credo es nuestra herencia, un regalo que ha pasado de abuelos a padres y de padres a hijos durante muchísimos años. Que este hermoso símbolo de nuestra fe te recuerde siempre que eres parte de una comunidad increíble que cree en el amor, en la vida y en la promesa de vivir felices por siempre con Dios.
Esta semana, investiga sobre el Credo y su importancia en nuestra fe. Intenta memorizarlo, o al menos recordar sus principales ideas. Luego, compártelo con un amigo o familiar, explicando por qué es importante para los cristianos. Recuerda que cada vez que compartes tu fe, ayudas a llevar la luz de Cristo a quienes te rodean.
Historia de San Pedro y San Pablo
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FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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