Historia Eclesiástica, Nociones Básicas - Parte 1 Actualizado el 13 de enero de 2026 La historia eclesiástica es esencial para entender cómo ha crecido y e...
Actualizado el 16 de enero de 2026
La muerte de San Esteban fue el comienzo de la persecución contra la Iglesia de Jerusalén. En ella hubo muchos mártires.
Los apóstoles se quedaron allí, pero los discípulos salieron y llevaron la fe a las regiones donde se refugiaron, como Judea, Samaria, Fenicia y Siria.
Entre los más profundos perseguidores de la Iglesia se contaba Saulo, que llevaba a la cárcel a cuantos hombres y mujeres conocía ser de la escuela de Jesús.
Habiendo sabido que muchos discípulos del Señor se habían refugiado en Damasco, pidió y obtuvo del príncipe de los sacerdotes cartas para las sinagogas de aquella ciudad, a fin de traer presos a Jerusalén a todos los seguidores de Jesús.
Estando ya próximo a la ciudad se vio rodeado repentinamente del resplandor de una luz del cielo, y se cayó del caballo.
Los que estaban con él oyeron el siguiente diálogo entre Saulo y otra persona que no veía:
Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Y Saulo respondió
¿Quién eres, Señor?
Y Jesús dijo
Soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y permanece de pie, porque me he aparecido a ti para hacerte ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que yo me manifestaré a ti.
Te libraré de los judíos y de las naciones paganas. A ellas te envío para que les abras los ojos, y se conviertan de las tinieblas a la luz y del imperio de Satanás al verdadero Dios, y por la fe en mí, obtengan el perdón de los pecados y su parte en la herencia de los santos.
Se levantó entonces, pero aunque tenía abiertos los ojos no veía. Sus compañeros lo guiaron hasta Damasco. Allí estuvo tres días sin ver y sin comer ni beber.
Al cabo de este tiempo se le presentó Ananías, que había tenido una visión del Señor. Al entrar le dijo:
Saulo, hermano mío, el Señor Jesús -el mismo que se te apareció en el camino- me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo
Al momento le cayeron de sus ojos como unas escamas, recobrando la vista, y levantándose fue bautizado.
Saulo entonces comenzó predicar a Jesús en las sinagogas de Damasco afirmando que era Hijo de Dios, y todos los que le oían quedaban pasmados, pues no se explicaban el cambio repentino producido en él.
Tiempo más tarde Saulo, después de recibir en Antioquía el carácter episcopal juntamente con Bernabé, emprendió su misión apostólica.
En su primer viaje se dirigió a Chipre, donde convirtió al procónsul Sergio Paulo. Desde entonces cambió su nombre de Saulo por el de Pablo.
Luego recorrió las principales ciudades de Asia Menor
El fecundo apostolado de San Pablo lo podemos encontrar extensamente referido en los últimos capítulos del libro de los Hechos de los Apóstoles desde el capítulo XIII al XXVIII
¿Alguna vez has visto a alguien que estaba muy enojado y de repente se vuelve muy cariñoso? Algo así de asombroso le pasó a un hombre llamado Saulo. Al principio, él no entendía el amor de Jesús y pensaba que debía perseguir a los cristianos. Pero Jesús, que nos conoce a todos por nuestro nombre, tenía un plan maravilloso para él. Un día, mientras Saulo viajaba, una luz brillantísima del cielo lo rodeó y escuchó la voz de Jesús que le hablaba con mucho amor. ¡Ese encuentro cambió su vida para siempre!
Saulo pasó de ser alguien que asustaba a los amigos de Jesús a ser su mejor mensajero. Se cambió el nombre a Pablo y comenzó a viajar por muchísimos países para contarle a todo el mundo que Dios es nuestro Padre y que Jesús es nuestro Salvador. San Pablo nos enseña que no importa si antes nos portamos mal; Jesús siempre nos da una oportunidad de cambiar nuestro corazón y convertirnos en Sus grandes amigos. ¡Él pasó de las sombras a la luz más hermosa!
Lo más bonito de esta historia es que Pablo se dio cuenta de que perseguir a los cristianos era como perseguir al mismo Jesús. Por eso, él aprendió a tratar a todos con respeto y cariño. Se volvió tan valiente que no le importó caminar miles de kilómetros ni enfrentar tormentas para decir la verdad. San Pablo es como un gran maestro que nos invita a todos a abrir los ojos del alma para ver las cosas maravillosas que Dios hace por nosotros cada día.
Esta semana, tú puedes ser como San Pablo compartiendo la alegría de Jesús. No necesitas caerte de un caballo, pero sí puedes "levantarte" con ganas de ayudar en casa, de prestar tus juguetes y de decir palabras dulces. Al igual que a Pablo se le cayeron las escamas de los ojos para volver a ver, nosotros podemos pedirle a Dios que nos ayude a ver lo bueno en todas las personas. ¡Qué emocionante es saber que todos podemos transformarnos en mensajeros de luz!
Esta semana, reflexiona sobre la transformación de Saulo a Pablo. Piensa en cómo todos podemos cambiar para mejor y utilizar nuestros talentos al servicio de los demás. Te invito a que realices una buena acción, como ayudar a un compañero o colaborar en tu comunidad, reflejando el amor de Cristo en tus acciones.
La Conversión de los Primeros Gentiles
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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