Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
En las lecciones anteriores les enseñé a orar explicando cada uno de los pasos de la oración de los Franciscanos de María.
Y en esta nueva lección voy a explicarles la última parte, la que involucra al orante en forma activa, ya que tiene que ver con el ofrecimiento de su ser y con escuchar a Dios.
Por supuesto que es necesario y está muy bien adorar a Dios, confiar en Él, quererlo, darle gracias, pedirle perdón y pedirle cosas, pero todo esto se puede decir que forma parte de un monólogo, donde nosotros hablamos con Dios sin escucharlo, y refiriéndonos todo el tiempo a Él.
Pero también es necesario que la oración sea una charla, una conversación, y esto sólo se logra haciendo un momento de silencio para dejar que la voz de Jesús nos invada en nuestro interior.
Y para que toda la oración no esté basada sólo en Dios, también es tiempo de convertirnos nosotros mismos en protagonistas al hacer un ofrecimiento de nuestra persona.
Nuestra oración siempre debe terminar haciendo un ofrecimiento, pues sería injusto para con Dios, y en consecuencia también para nuestro prójimo, que nuestra relación con Él sea unilateral, sin ofrecernos para ayudar a Dios y al prójimo.
De este modo el agradecimiento pasa de las palabras a las obras
Y las obras deben ser las que el Señor quiere y espera de nosotros, no las que nosotros querramos darle, pues Dios sabe como pueden ser más provechosos los dones que nos dio.
Sencillamente del mismo modo que se haría con cualquier otra persona: preguntando.
Cuando llegamos al final de nuestra oración, o sea después de cumplir cada uno de los pasos explicados en las lecciones anteriores, llega el momento de preguntarle a Jesús:
¿Que necesitas de mí?.
E inmediatamente, no seguir pensando o hablando, sino que hacer silencio y entregarse a Dios para averiguar cuál es la respuesta que nos va a dar.
En la próxima lección doy fin al método de oración de los Franciscanos de María explicando como saber cuando nos habla Dios.
¿Alguna vez has jugado con un amigo que habla y habla sin dejarte decir ni una sola palabra? A veces, sin darnos cuenta, hacemos lo mismo con Jesús: le pedimos muchas cosas, le damos las gracias y le decimos que lo queremos, pero luego nos vamos corriendo a jugar sin dejar que Él nos conteste. La oración más bonita es la que se parece a una charla entre mejores amigos, donde los dos se escuchan con mucha atención. Por eso, al final de tu oración, es muy importante que te quedes un ratito en silencio, cerrando los ojos y abriendo el corazón, para que Jesús pueda susurrarte Sus secretos de amor.
Ofrecerse a Dios significa decirle: "Jesús, aquí estoy para lo que me necesites". Es como ponerse el traje de ayudante de Dios y estar listo para la acción. Dios nos ha regalado talentos maravillosos a cada uno, como saber cantar, ser buenos para el dibujo o tener una sonrisa que alegra a los demás, y Él quiere que usemos esos regalos para ayudar a los que nos rodean. Cuando te ofreces a Él, dejas de pensar solo en lo que tú quieres y empiezas a pensar en cómo puedes hacer que el mundo sea un lugar más parecido al Cielo, lleno de amabilidad y de luz.
No pienses que eres demasiado pequeño para ayudar a un Dios tan grande. Jesús necesita de tus manos para acariciar a los que están tristes y de tu voz para decir palabras dulces. Cuando le preguntas "¿Qué necesitas de mí?", Él se pone muy feliz porque ve que eres un niño generoso que no solo busca recibir, sino también dar. La voz de Dios no es un grito fuerte, sino un sentimiento de paz que te invita a ser valiente y a elegir siempre el camino del bien, enseñándote que la verdadera felicidad se encuentra cuando nos entregamos a los demás por amor a Él.
Así que, a partir de hoy, termina siempre tu oración con ese momento especial de silencio. Deja que el Espíritu Santo te guíe y te muestre qué pequeña gran misión tiene preparada para ti en el día. Al principio puede parecer difícil saber qué nos dice Dios, pero cuanto más practiques el silencio, más clarito escucharás Su voz en tu interior. Ofrecer tu día, tus estudios y tus juegos es la manera más hermosa de decirle a Jesús que confías totalmente en Él y que quieres ser Su pequeño gran misionero de la paz y el amor en todo el mundo.
Enseñarle al niño a escuchar la voz de Jesús, a discernir cuál es la voz realmente de Dios y no la suya propia, y explicarle que no se debe quedar con sólo la respuesta, sino que debe llevarla a la práctica
Explicarle que todo lo que tenga que ver con el amor, con la ayuda, con no quedarse indiferente ante lo que necesitan los demás, es la voz de Dios.
¿Cómo escuchar a Dios en la oración?
Suscríbete para ver todos mis videos explicados con figuras de plastilina.
Hoy es
FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.