Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
En esta lección termino con la última parte del ofrecimiento de nuestra persona a Jesús durante la oración.
Es tiempo de poner las palabras en obras, por eso, tal como expliqué en la lección anterior, luego de preguntarle a Dios que quiere de nosotros y hacer silencio para escuchar su respuesta, es importante ser conscientes que no podemos decirle que estamos dispuestos a hacer lo que Él nos pida para pasar a continuación a hacer cualquier otra cosa.
Es importantísimo explicarle al niño que no lo va a escuchar a Dios auditivamente, sino que lo va a sentir en su interior, en su corazón.
Por eso es indispensable que el niño aprenda a guardar silencio interior para poder escuchar la voz de Dios. Más que seguro al principio le va a parecer bastante difícil, y posiblemente escuche otras voces, como por ejemplo las propias con su propio deseo egoísta, que obviamente puede terminar confundiendo con la voz de Dios.
Pero despacito, va a aprender a darse cuenta que es lo correcto y lo que no, por lo tanto va a poder discernir qué voz es la que viene del Señor. Todo lo que tenga que ver con el amor, y darse al otro, siempre va a ser la voz de Dios.
Además hay que explicarle que va a sentir una auténtica paz en el corazón, y mucho amor, auténtico y puro amor. Esa sin duda es la voz de Dios.
Para poder entender cómo debe ser nuestro ofrecimiento también ayuda mucho pensar:
¿Qué haría la Virgen María si estuviera en mi lugar?
El ofrecimiento de ella fue incondicional, nunca puso condiciones para hacer lo que Dios le pedía, y fue absoluto, sin límites, ya que fue una entrega por amor, sin intereses y sin miedos, además de ser una entrega para siempre. Por lo tanto ofrecerse como María nos llevará a escuchar la respuesta de Dios y llevarla a la práctica.
¿Alguna vez has intentado escuchar el latido de tu propio corazón o el sonido del viento suave entre las hojas? La voz de Dios es muy parecida a esos sonidos: es una voz silenciosa que no se escucha con las orejas, sino con el alma. Cuando te quedas muy quieto después de hablar con Jesús, empiezas a sentir una paz muy especial, como un abrazo tibio que te envuelve por dentro. Ese sentimiento de calma y de ganas de ser bueno es la forma en que Dios nos habla y nos dice que está muy feliz de estar con nosotros.
A veces, en nuestra cabeza aparecen muchas ideas al mismo tiempo, como qué juguete queremos usar o qué dibujo animado queremos ver. Para saber cuál de todas esas ideas es la de Dios, solo tienes que preguntarte: "¿Esto que estoy pensando me ayuda a amar más a los demás?". La voz de Jesús siempre nos invita a ser generosos, a perdonar a un amiguito o a ayudar en casa sin que nos lo pidan. Si lo que sientes en tu interior te da una alegría pura y te dan ganas de hacer el bien, ¡puedes estar seguro de que es Dios quien te está hablando!
Nuestra Madre del Cielo, la Virgen María, es el mejor ejemplo de cómo escuchar a Dios. Cuando el Ángel le trajo un mensaje, Ella escuchó con todo Su corazón y dijo que sí enseguida, sin tener miedo. Ella nunca puso excusas ni dijo "luego lo hago". Nosotros podemos ser como pequeños reflejos de María si, cuando sentimos que Dios nos pide ser amables o pacientes, lo hacemos con una sonrisa gigante. Ofrecerse como Ella significa estar listos para llevar el amor de Jesús a todas partes, empezando por nuestro propio hogar.
Practicar el silencio interior es como entrenar un músculo: cuanto más lo hagas, más fácil será reconocer a Jesús en tu día a día. Al final de tu oración, disfruta de ese momento secreto entre tú y Dios. Él tiene cosas maravillosas que contarte y misiones muy divertidas de amor para que las cumplas. Al aprender a escuchar y a obedecer con cariño, tu corazón se vuelve un jardín hermoso donde Dios siempre quiere pasear. ¡Qué maravilla es saber que el Rey del Cielo se comunica contigo de una forma tan dulce y personal!
Enseñarle al niño que María fue incondicional con Dios, y que ante la duda de saber qué es lo correcto para hacer, siempre debe tenerla como modelo, pensando que haría la Virgen si estuviera en su lugar.
Y por supuesto que luego ponga en práctica lo que Dios le haya dicho
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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