Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Jesús hace todo por nosotros, nos cuida con amor y hasta nos dio su vida. Y nosotros también podemos retribuirle tanto amor ayudándolo.
Esa ayuda se la podemos brindar en forma básica de cuatro maneras diferentes:
con la oración
evangelizando
defendiendo a la Iglesia
ayudando a aquellos que sufren, no sólo necesidades materiales, sino que también espirituales, es decir, a cualquiera que la esté pasando mal
El niño debe entender y darse cuenta que si nosotros necesitamos de Dios, la comunicación no es unilateral, pues Dios también necesita de nosotros.
Esto significa que no sólo debemos acercarnos al Señor para pedir, sino que también, y muy especialmente, para ofrecer y para dar.
La forma más sencilla de ayudar a Jesús es a través de la oración.
La oración es la primer forma en la lista de ayudas posibles que un niño (y obviamente cualquier persona) puede dar a Jesús.
Tal como ya hemos visto en las lecciones anteriores, nuestra oración debe incluir el agradecimiento y el ofrecimiento, por lo tanto la oración de este modo no es sólo petición, sino que nuestro rezo se convierte en una ayuda a Dios.
Además, cuando rezamos, le hacemos compañía a Dios, algo que a Él le gusta muchísimo, del mismo modo que a cualquier padre le gusta que su hijo lo visite y charle con él.
Por eso, si dejamos de entender a la oración como un acto de sólo pedirle cosas a Jesús o de alabarlo diciéndole cosas bonitas, vamos a entender que orar también es simplemente estar junto a Dios haciéndole compañía.
Y esto mismo es válido cuando vamos a Misa: vamos a estar con Jesús, darle gracias, pedirle ayuda, comulgar, ofrecernos, escuchar sus enseñanzas, pero también para no dejarlo solo.
Jesús se ha quedado en la Eucaristía para no dejarnos solos y está siempre esperándonos en el Sagrario para darnos esa compañía y esa fuerza que necesitamos.
Por lo tanto si no vamos a su encuentro, lo hacemos sufrir, tal como sucedería con cualquier persona que nos quiere mucho y está esperándonos ansiosos para darnos un regalo, y nosotros no pasamos a recogerlo.
¿Alguna vez has pensado que tú, aunque seas pequeñito, puedes ser el mejor ayudante de Jesús? A veces creemos que solo nosotros necesitamos a Dios, pero la verdad es que Jesús también nos necesita a nosotros. Él nos ama tanto que se pone muy feliz cuando nos acercamos para darle una mano en Su misión de llenar el mundo de amor. Imagina que Jesús es como un gran Rey que te invita a ser Su caballero o Su princesa para llevar luz a todos los rincones; no solo se trata de pedir cosas, sino de decirle: "Jesús, ¿en qué puedo ayudarte hoy?".
La forma más hermosa de ayudarlo es a través de la oración, pero de una manera diferente. Rezar no es solo repetir palabras o pedir juguetes; rezar es como ir a visitar a un abuelito que nos quiere mucho y simplemente sentarnos a charlar con él. Cuando tú le cuentas a Jesús cómo te fue en la escuela o le das las gracias por el sol, le estás haciendo compañía. A Dios le encanta que lo visites en el Sagrario porque allí se siente como un amigo esperando a que llegues para darte un gran abrazo. Si vamos a verlo, Su corazón se llena de alegría porque sabe que no está solo.
Ayudar a Jesús también significa estar muy atentos a las personas que nos rodean. Si ves a alguien que la está pasando mal o que no tiene a nadie con quien jugar, ahí es donde Jesús más necesita que tú seas Sus manos y Sus pies. Al darle un abrazo a alguien que sufre, se lo estás dando al mismo Dios. Es un secreto maravilloso: cada vez que haces una obra buena, estás ayudando a Jesús a construir Su Reino de paz aquí en la tierra, y eso lo hace sentir el Rey más orgulloso del universo.
Recuerda siempre que Jesús es una persona viva que está esperándote con mucha ilusión. No dejes que se quede esperando solito en el Sagrario; pasa a saludarlo aunque sea un momentito. Él tiene muchísimos regalos espirituales para darte, pero lo que más desea es tu amistad sincera. Al ofrecerle tu día y tus pequeñas acciones, te conviertes en un verdadero héroe de la fe. ¡Qué felicidad saber que Dios cuenta contigo para que Su amor llegue a todas partes a través de tus gestos y de tu corazón!
Explicarle al niño que Jesús espera nuestra visita tanto en la Misa como en el Sagrario, y que si bien es muy bueno rezar en casa, mucho más lo es si lo hacemos junto a la persona misma, recordándole, que tal como vimos en lecciones anteriores, Jesús es una persona viva que está en la Eucaristía
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FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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