¿A qué Obliga el Quinto Mandamiento de la Iglesia Católica? Actualizado el 13 de enero de 2026 El quinto precepto de la Iglesia Católica Apostólica Romana ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Tal como expliqué en las lecciones pasadas, la Santísima Virgen María tuvo padres santos que fueron un ejemplo ya que no se separaron ante las adversidades, sino que afrontaron juntos los problemas, queriéndose entre ellos, siendo de este modo un ejemplo de amor donde ninguno buscó por su lado la felicidad, sino que lo hicieron juntos.
Por lo tanto es de suponer que estos padres tienen que haber educado correctamente a su hija María siguiendo los mandamientos de Dios, y si agregamos que ella nació sin pecado, con toda la gracia de Dios, debe haber sido un modelo de hija ya que para ella debería ser muy importante obedecer al mandamiento de "Honrar a tu padre y a tu madre".
La mejor forma de honrar a los padres es amarlos y obedecerlos, haciendo lo que ellos nos mandan cuando somos niños o adolescentes, pero obedecer no quiere decir que todo lo vayamos a aceptar hacer con alegría e inmediatez.
Por ejemplo, si yo la estoy pasando bien con un videojuego y estoy en un nivel muy difícil de pasar y mi madre justo en ese momento me pide que la ayude a poner la mesa, la reacción natural no va a ser salir corriendo a poner la mesa, sino que me voy a molestar o a fastidiar.
Siguiendo el ejemplo anterior, preguntar si nos necesita ya con urgencia o nos puede esperar unos minutos. Ante esta situación quedan tres caminos:
Si nos dice que nos espera, obedeceremos con alegría.
Si nos dice que no nos espera, que nos precisa ya, obedeceremos, pero enojados y molestos.
Si nos dice que no nos espera, que nos precisa ya, pero si en vez de obedecer enojados y molestos ofrecemos a Dios ese sacrificio de dejar el juego justo en la parte más difícil, el ofrecimiento hace que ese sacrificio tenga un sentido y obedeceremos con más alegría y amor.
Podemos ofrecer ese sacrificio por cosas propias, como por ejemplo limpiar culpas de travesuras o pecados veniales de mi alma, o por otros, como por ejemplo para que alguien se cure si está enfermo, o por la paz del mundo, o por lo que querramos.
La cuestión es que si nos cuesta obedecer, entonces lo hagamos por amor a Dios, y en consecuencia hacia la persona que nos lo pide, y no directamente por la obligación de obedecer si o si al pedido. O sea, Por ti, Señor (explico más sobre esto en este artículo )
Y además si lo que vamos a hacer, lo hacemos por un motivo más valedero, siempre lo vamos a hacer con más ganas, ya que no es lo mismo poner la mesa porque hay que ponerla, que ponerla sabiendo que eso que estoy haciendo va a servir para que mi alma esté más limpia o para que alguien que esté enfermo pueda estar mejor.
Todo esto nos enseña que debemos obedecer a los padres, tanto si entendemos lo que nos dicen como si no lo entendemos, y que amar es siempre pensar en el otro antes que en uno mismo, y que muchas veces significa ceder.
También es indispensable enseñar que si "algo" en su interior le dice que lo que quieren hacer que obedezca no es correcto o no corresponde con lo que enseña Dios, plantearle la duda a otro familiar, al sacerdote o a alguna persona que le merezca su confianza
¿Sabías que la Virgen María fue una niña pequeña igual que tú? Antes de ser la mamá de Jesús, ella vivía en una casita con sus papás, San Joaquín y Santa Ana. María era una hija maravillosa porque siempre escuchaba con mucha atención lo que sus padres le pedían. Ella sabía que obedecer a papá y mamá es una forma preciosa de decirle a Dios: "Te amo mucho". María no obedecía con la cara enojada, sino que lo hacía con una sonrisa, porque entendía que sus papás siempre querían lo mejor para ella.
A veces, cuando estamos muy divertidos jugando, nos cuesta un poquito dejar lo que estamos haciendo para ir a lavarnos las manos o para recoger los juguetes. ¡A todos nos pasa! Pero María nos enseña un secreto especial: cuando nos cuesta obedecer, podemos ofrecerle ese pequeño esfuerzo a Jesús como si fuera una flor espiritual. En lugar de refunfuñar, podemos decir en nuestro corazón: "Jesús, voy a dejar de jugar ahora mismo para ayudar a mamá, y te regalo este esfuerzo por alguien que esté enfermito".
Cuando María creció, ese hábito de obedecer con amor la ayudó a decir "Sí" al ángel Gabriel cuando le trajo el mensaje de Dios. Como ella practicó desde niña ser una hija obediente, su corazón estaba muy bien preparado para ser la mamá de Jesús. Obedecer nos ayuda a ser más fuertes por dentro y a tener un corazón gigante, capaz de pensar en los demás antes que en nosotros mismos. Es como un entrenamiento para convertirnos en grandes amigos de Dios, llenos de bondad y de generosidad.
Esta semana, puedes intentar ser como la pequeña María en tu casa. Cada vez que escuches que te llaman para colaborar, intenta ir rápido y con una actitud muy bonita. Si sientes que te da un poquito de pereza, recuerda que ese "Sí" que dices tú es igual de importante para Dios que el "Sí" que dijo la Virgen. Verás que cuando obedecemos con amor, nos sentimos mucho más felices por dentro y hacemos que todos en casa se sientan muy orgullosos y contentos de tener un niño tan especial como tú.
Enseñarles esta forma de obedecer y ayudarlos con ideas sobre los ofrecimientos que pueden llegar a hacer.
Es importante que abarque tanto cosas personales como para los otros y para Dios
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FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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