¿A Qué Obliga el Primer Mandamiento de la Iglesia Católica? Actualizado el 13 de enero de 2026 El primer precepto de la Iglesia Católica es el siguiente Pa...
¿Sabías que la Misa es como la fiesta de cumpleaños más importante del mundo? Pero en lugar de globos y pastel, lo que celebramos es el amor de Jesús. Ir a la Iglesia es visitar la casa de nuestro mejor amigo, y por eso es importante saber cómo actuar para que todos podamos disfrutar de ese momento tan especial.
No se trata solo de estar quietos, sino de entender que algo maravilloso está pasando frente a nuestros ojos. Aquí tienes una guía paso a paso para ser un experto en la Misa.
La Misa comienza incluso antes de sentarnos en el banco. Esos primeros minutos nos ayudan a darnos cuenta de que estamos en un lugar sagrado.
Al entrar en la iglesia, solemos encontrar una pila con agua bendita. Al mojar nuestros dedos y hacer la señal de la cruz, estamos recordando nuestro bautismo y diciéndole a Dios: "Ya estoy aquí, en Tu casa". Es como tocar el timbre con respeto.
Llegar a tiempo es una forma de decirle a Jesús que nos importa Su invitación. Además, es el momento de guardar los juguetes o el celular de papá y mamá. En la Misa, el mejor "juguete" es nuestra imaginación para hablar con Dios y nuestros oídos para escuchar Sus historias.
La Misa no es para verla como una película, ¡es para vivirla! Dios quiere que hablemos con Él y que escuchemos Su Palabra.
Cuando el sacerdote lee el Evangelio, es Dios mismo quien nos está contando una historia. Escuchamos con atención y, en los momentos de silencio, aprovechamos para contarle a Jesús en nuestro corazón cómo nos fue en la semana.
¿Te gusta cantar? ¡A Dios le encanta oírte! Participar en los cantos y decir fuerte "Amén" o "Y con tu espíritu" demuestra que estamos despiertos y felices de estar en la gran familia de la Iglesia.
Hay partes de la Misa que son tan especiales que requieren que pongamos mucha más atención.
Cuando el sacerdote levanta la Hostia y el Cáliz, sucede el milagro más grande: el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Por eso nos arrodillamos; es nuestra forma de decir: "Te adoro y te respeto, mi Señor".
Al llegar el momento de comulgar (o de recibir la bendición si aún no haces la Primera Comunión), caminamos en fila y tranquilos. Estamos yendo a recibir el regalo más grande del mundo, así que lo hacemos con mucha paz y una sonrisa en el alma.
Hay dos formas muy especiales de recibir a Jesús. Puedes poner tus manos como si fueran un pequeño trono, una sobre la otra, para que el sacerdote apoye allí la Hostia Sagrada. También puedes recibir a Jesús directamente en la boca; solo tienes que abrirla un poquito con mucha confianza y respeto cuando el sacerdote te diga "El Cuerpo de Cristo".
Tanto sea que la recibas en las manos o en la boca, lo más importante es que tu corazón esté muy feliz y preparado para dejar que Jesús entre a vivir en ti. Recuerda siempre decir "Amén" con voz clarita, porque esa palabra significa que crees de todo corazón que Él está ahí presente para ser tu mejor amigo.
Cuando la Misa termina, no salimos corriendo. Salimos tranquilos, nos despedimos de Jesús con una pequeña genuflexión y nos preparamos para ser niños buenos durante toda la semana. ¡La fiesta sigue en nuestro corazón!
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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