¿A Qué Obliga el Primer Mandamiento de la Iglesia Católica? Actualizado el 13 de enero de 2026 El primer precepto de la Iglesia Católica es el siguiente Pa...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Se repite hasta el cansancio que Jesús es nuestro hermano, pero esto a veces es un arma de doble filo ya que muchas personas tratan a Dios con tal familiaridad que comienzan a perderle el respeto o lo tratan con una igualdad extrema, a tal punto que ya ni lo oyen ni creen en Él como Dios y termina siendo un amigote que perdona y acepta todo.
Por esos muy importante que los pequeños entiendan bien que, si bien Jesús es su hermano y su mejor amigo, antes que nada es Dios y Maestro.
Hay que insistir en el concepto que la humanidad de Jesús no le quita nada de su divinidad.
En la Biblia, en los Evangelios, podemos encontrar varias veces la palabra Maestro para referirse a Jesús, y esto es así porque Él nos ha enseñado todo lo que de verdad importa en la vida.
Por eso, si bien Jesús es nuestro primer hermano y nuestro gran amigo, es nuestro Maestro al cual debemos acudir con una actitud humilde para aprender lo que nos enseña, y aceptarlo, no discutirle lo que nos dice como si fuéramos iguales o incluso superiores a Dios, como si supiéramos más que Él.
Las enseñanzas de Jesús están para aprenderlas y aceptarlas, pero por supuesto, por ser simples humanos no siempre las entendemos, pero esto hay que aceptarlo, es así, por la simple razón que somos más pequeños que Dios, y por lo tanto nuestro razonamiento e inteligencia es menor.
Y, viceversa, en muchas ocasiones vamos a entender las enseñanzas claramente, pero no nos gustarán obedecerlas, o nos costará mucho seguirlas.
En esos casos debemos recordar siempre que esas enseñanzas nos las dio Jesús como maestro porque nos quiere y nos cuida, por lo tanto debemos considerarlas como un regalo que nos sirve para saber por dónde tenemos que caminar por la vida sin hacernos daño.
¿Sabían que Jesús es el Maestro más sabio y amoroso que existe en todo el universo? A veces decimos que Él es nuestro mejor amigo, y es verdad, pero también debemos recordar que Él es Dios y sabe perfectamente qué es lo que más nos conviene para ser felices. Imaginen que la vida es como un camino lleno de aventuras y Jesús nos entrega un mapa especial llamado Evangelio. En ese mapa, Él nos enseña a hablar con la verdad, a compartir nuestros juguetes y a tratar a todos con mucha ternura, porque ese es el secreto para que nuestro corazón esté siempre lleno de luz.
Escuchar a Jesús como nuestro Maestro significa prestar mucha atención a lo que nos dice en la oración y en la Iglesia. Aunque nosotros somos pequeños y a veces no entendemos por qué debemos ser pacientes o perdonar a quien nos molestó, podemos confiar totalmente en Su palabra. Jesús no es un "amigote" que nos deja hacer travesuras, sino un hermano mayor que nos guía con firmeza y cariño para que crezcamos sanos y fuertes por dentro. Si aprendemos a obedecer Sus enseñanzas desde ahora, estaremos construyendo una vida muy hermosa sobre una roca que nunca se mueve.
A veces, seguir las enseñanzas de nuestro Maestro Jesús puede parecer un poco difícil, como aprender a andar en bicicleta sin rueditas. Pero no debemos tener miedo, porque Él mismo nos ayuda dándonos Su fuerza y Su gracia. Cada vez que elegimos ser amables en lugar de enojarnos, estamos poniendo en práctica una lección del Cielo. Jesús se pone muy feliz cuando ve que Sus pequeños alumnos se esfuerzan por vivir con amor, porque sabe que ese es el único camino que nos lleva a la verdadera alegría que nunca se termina.
Aprendamos a mirar a Jesús con mucha humildad y admiración, sabiendo que nadie nos conoce ni nos ama tanto como Él. Sus enseñanzas son como pequeñas semillas de sabiduría que, si las cuidamos bien en nuestra mente y en nuestro actuar, se convertirán en frutos maravillosos de paz y santidad. Que esta semana sea una oportunidad para decirle a nuestro Gran Maestro: "Habla, Señor, que tu hijo te escucha", y así caminar seguros de Su mano, sabiendo que con Él nunca perderemos el rumbo hacia nuestro hogar en el Cielo.
Aceptar y comprender que Jesús, como nuestro Maestro, nos enseña lo mejor para nosotros, por eso, por más que no lo entendamos, decirle siempre (pero de corazón, creyéndolo, no decir por decir):
"Jesús, confío en ti"
Esto debemos hacerlo especialmente en los momentos en que menos entendemos por qué nos sucede lo que nos sucede. A la larga, vamos a poder comprobarlo por nosotros mismos que fue lo mejor.
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FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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