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Actualizado el 13 de enero de 2026
El Espíritu Santo trabaja en nosotros como una voz interior que nos dice que es lo que está bien y que es lo que está mal, si no fuera así, sería imposible llegar al Cielo ya que no sabríamos qué es correcto hacer y qué no.
Pero, una cosa es que el Espíritu Santo nos hable, aunque sea con una voz muy pequeñita que oímos en nuestro interior, y otra cosa es escucharla con atención, o sea, no oírla como un canto de pájaros o un rudo molesto, sino que focalizarse en lo que nos está diciendo.
Muchas veces tenemos dudas cuando no sabemos si una cosa es buena o mala: ese es el momento exacto de pedirle ayuda al Espíritu Santo.
Si guardamos silencio y meditamos, lograremos escuchar esa voz que nos aconseja.
Y esa voz está en nuestra conciencia y también en nuestra alma, como por ejemplo, cuando hacemos alguna obra de caridad que nos hace sentir una gran paz dentro nuestro por haber hecho algo bueno, una alegría que no se puede explicar.
Del mismo modo, cuando hacemos algo muy malo, quizás en el momento nos sentimos fantásticos, pero luego esa maldad empieza a darnos vueltas en la cabeza y nos sentimos mal: allí está actuando el Espíritu Santo.
Siempre que tengas que tomar una decisión y no sepas si es la adecuada o la equivocada, no hay que dudar nunca en pedir al Espíritu Santo que nos ilumine, nos hable, y nos indique el mejor camino.
El Espíritu Santo además es indispensable si es que queremos ser santos, ya que para poder serlo, hace falta saber en qué consiste ser santo, o sea, saber distinguir el bien del mal, pues si no lo supiéramos podríamos estar haciendo cosas malas muy tranquilos creyendo que estamos haciendo algo buenísimo.
La luz del Espíritu Santo no sólo ilumina a cada creyente en particular, sino que lo hace también a través de la Iglesia, que es la que nos ayuda, en cada momento de la historia, a saber que tenemos que hacer y que tenemos que evitar.
¿Alguna vez has sentido una alegría muy grande en tu pecho después de ayudar a mamá a recoger los juguetes o después de dar un abrazo a un amiguito que estaba llorando? Esa sensación de paz tan bonita es el Espíritu Santo hablándote. Él no usa palabras que se oyen con los oídos, sino que usa una voz muy suavecita que se siente dentro del corazón. Es como un GPS del Cielo que nos indica siempre cuál es el camino del amor y la bondad para que nunca nos perdamos en el viaje hacia Dios.
A veces, cuando estamos a punto de hacer algo que no está bien, como decir una mentira o no querer compartir, sentimos un "pequeño tironcito" en nuestra alma que nos dice que eso no nos hará felices. Esa es la forma en que el Espíritu Santo nos cuida. Él es nuestro mejor Amigo y Maestro, y siempre quiere que seamos niños llenos de luz. Por eso, es muy importante aprender a estar un poquito en silencio para poder escuchar lo que Él nos quiere decir, porque sus consejos siempre nos llevan a ser mejores personas.
El Espíritu Santo es como una luz que se enciende en nuestra cabeza cuando tenemos que tomar una decisión. Si quieres ser un niño santo, solo tienes que pedirle ayuda. Él te enseñará a distinguir las cosas hermosas de las cosas que nos hacen daño. No importa si eres pequeñito, Dios te envió este Ayudador para que siempre sepas que Él está contigo. Al escuchar al Espíritu Santo, tu alma se vuelve fuerte y valiente, capaz de repartir mucho amor y sonrisas a todas las personas que conoces.
Esta semana, intenta ser muy atento a esa "voz del corazón". Cuando sientas que debes ser amable, ¡hazlo enseguida! Esa es la señal de que el Espíritu Santo está actuando en ti. Si vives escuchando sus consejos, descubrirás que es mucho más divertido y emocionante vivir haciendo el bien. Recuerda que nunca estás solo; el Espíritu Santo es tu guía fiel que te acompaña en la escuela, en el parque y en tu casa, mostrándote cómo brillar como un verdadero hijo de Dios.
Que el pequeño aprenda a comunicarse siempre con el Espíritu Santo cuando tenga una duda sobre el bien y el mal, pidiéndole que lo ilumine.
Si no logra descubrirlo por sí solo, escuchar a la Iglesia para saber que es bueno y que es malo o leer el catecismo o preguntarle a un sacerdote.
Tenemos que pedirle ayuda al Espíritu Santo: Nos enseña el bien
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FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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