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Actualizado el 13 de enero de 2026
Antes de que Dios se revelara a sí mismo ante su pueblo escogido, el hombre ya tenía la idea de que existía un Dios, es decir, intuía que había un algo o un alguien que tuvo que haber creado todo.
Así es como los arqueólogos y estudiosos siempre encontraron referencias a la religión en todos los pueblos, ya que desde el principio de la historia del mundo, los hombres han creído que existía un Dios pues sintieron la necesidad de explicarse las maravillas y los misterios de la naturaleza.
La existencia de Dios como un primer motor del universo y como origen de todo lo creado es intuitiva en el hombre.
Las religiones antiguas creían en la existencia de un Dios, o de varios, y cada pueblo lo llamó a su manera y lo identificó a su modo, hasta que finalmente Dios se dio a conocer con un pueblo que Él eligió de todos los existentes en ese momento.
Que los hombres antiguos creyeran en Dios no es porque fueran ignorantes, sino que al contrario, como ellos no vivían en ciudades como ahora donde predominan las cosas hechas por la mano del hombre, podían asombrarse y admirar la maravilla de la naturaleza y de sus leyes, y reconocer de este modo en forma intuitiva que sí o sí tenía que haber algo mayor que ellos y que de todo lo que veían a su alrededor.
En esos tiempos el hombre no dudaba que tenía que existir un ser creador ya que no podían encontrar una respuesta clara a la pregunta de dónde salían las plantas, los animales, las estrellas, los ríos, la lluvia, el sol, la luna, es decir todo lo que los rodeaba, y en la actualidad, por más ciencia que haya, tampoco hay una respuesta contundente, ya que en el famoso Big Bang, lo que explotó de algún lado salió.
Los fenómenos naturales, como el día y la noche, el cambio de las estaciones, los tipos de clima, la reproducción de las plantas y los animales, eran algo con lo que convivían los pueblos antiguos, y eso les hacía reconocer sabiamente que existía un Dios y que todo era obra de ese Dios.
¿Alguna vez te has quedado mirando las estrellas en una noche muy clara o has visto cómo una pequeña semilla se convierte en una flor gigante? Hace mucho, mucho tiempo, antes de que existieran los libros o las escuelas, las personas ya miraban el cielo y las montañas con mucha admiración. Ellas no necesitaban que nadie les explicara que Dios existía, porque podían sentirlo al ver la belleza del mundo. Sabían que algo tan perfecto como el sol que sale cada mañana no podía ser una casualidad, sino el trabajo de un Creador maravilloso.
Imagina que vas caminando por la playa y encuentras un castillo de arena precioso, con torres y ventanas. Aunque no veas a nadie cerca, tú sabes que alguien tuvo que construirlo, ¿verdad? El mundo es como ese castillo de arena, pero mucho más grande y sorprendente. Los hombres de la antigüedad eran muy sabios porque se daban cuenta de que, si existían los ríos, los pajaritos y las nubes, era porque alguien con un poder inmenso los había puesto allí por puro amor hacia nosotros.
Hoy en día, a veces estamos muy distraídos con los juguetes o la televisión, pero Dios sigue mostrándose en las cosas sencillas. Lo vemos en el perfume de las flores, en el calor del sol y en el cariño de nuestra familia. Los antiguos tenían razón: el universo es una obra de arte y Dios es el gran artista que la pintó. Cada vez que cuidamos una plantita o protegemos a un animal, estamos respetando esa creación tan bonita que nos prueba que Dios está presente en cada rincón.
Tú también puedes ser como esos exploradores del pasado y descubrir la presencia de Dios a tu alrededor. No hace falta ver a Dios con los ojos de la cara para saber que está aquí; basta con mirar con los ojos del corazón. Al entender que todo lo que nos rodea tiene un dueño amoroso, nos sentimos seguros y protegidos. Dios hizo este mundo como un hogar perfecto para ti, y cada detalle de la naturaleza es un "te quiero" que Él nos envía desde el cielo para que nunca olvidemos Su existencia.
En tus oraciones del fin del día, aunque sea una vez por semana, no te olvides de agradecerle a Dios por el mundo que ha creado para nuestro bien y para toda la humanidad.
¿Cómo podemos conocer la existencia de Dios?
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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