Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Tal como expliqué en las lecciones anteriores, el sacramento del bautismo tiene el don de perdonar el pecado original y los personales, y el don de hacernos hijos adoptivos de Dios.
El Bautismo tiene además un tercer don: nos hace miembros de la Iglesia.
Si cada bautizado es un hijo de Dios y un hermano de Jesús, esto implica que todos los bautizados forman una gran familia.
Si tenemos a Dios como "Padre" y somos hijos suyos, esto significa que somos hermanos del resto de los hijos de Dios, o sea de todos los demás hombres que comparten con Dios la misma filiación divina.
Por lo tanto, la Iglesia es la familia de los hijos de Dios.
Esto deja bien claro que pertenecer a la Iglesia no es lo mismo que pertenecer a un club o una asociación, pues no somos socios, sino que tenemos una relación familiar, la de hijos y hermanos, donde todos juntos formamos una sociedad, la familia de los hijos de Dios, la familia de Dios.
Esa sociedad familiar es lo que llamamos Iglesia.
Por lo tanto, si la Iglesia es nuestra familia espiritual, debemos comportarnos con ella del mismo modo que lo hacemos con nuestros familiares directos.
Debemos considerar que cuando la Iglesia es atacada, perseguida o tiene problemas, eso le está pasando a los miembros de nuestra familia.
Esto es muy importante y se debe entender bien, porque si no, jamás lograremos sentir amor por la Iglesia, ni deseos de cuidarla, defenderla, o ayudarla, ya que sin amarla la veremos como algo ajeno a nuestra vida.
Y tal como ayudamos a los miembros de nuestra familia si están pasando alguna necesidad, también debemos ayudar a la Iglesia económicamente.
Y la ayudamos en sus necesidades no por ser una institución a la que pertenecemos y de la que nos beneficiamos, sino que simple y básicamente porque es nuestra familia.
¿Sabías que cuando te bautizaron no solo te hiciste amigo de Jesús, sino que también ganaste una familia gigantesca? Esa familia se llama la Iglesia. No es solo un edificio con campanas y bancos de madera, sino que son todas las personas del mundo que aman a Dios. Imagina que es como un equipo de superhéroes del amor, donde todos estamos unidos porque tenemos al mismo Papá del Cielo. Al ser parte de la Iglesia, nunca estarás solo, porque tienes millones de hermanos y hermanas en todas partes de la tierra rezando por ti.
Formar parte de esta familia espiritual es algo maravilloso. En un club de deportes eres un socio, pero en la Iglesia eres un hijo amado. Eso significa que todos nos cuidamos los unos a los que otros. Cuando vemos que alguien está triste o que la Iglesia necesita ayuda, nosotros corremos a colaborar porque es nuestra propia familia. Es como cuando ayudas en casa a poner la mesa o a recoger tus juguetes; lo haces con alegría porque amas a los tuyos y quieres que tu hogar sea el lugar más feliz del mundo.
A veces, algunas personas no comprenden lo hermosa que es la Iglesia y dicen cosas que no son ciertas. En esos momentos, nosotros, como niños valientes, podemos defender a nuestra familia espiritual contando lo mucho que Jesús nos ama. Defender a la Iglesia es como defender a un amigo: se hace con respeto pero con mucha firmeza en el corazón. Nuestra misión es que el mundo vea que en la familia de Dios siempre hay lugar para todos y que el amor es lo más importante que compartimos.
Incluso siendo pequeñitos, podemos hacer cosas grandes por la Iglesia. Una sonrisa, un dibujo para alguien que está enfermo o compartir una moneda de nuestros ahorros para ayudar a los más pobres son gestos que hacen que nuestra familia crezca fuerte. Jesús se pone muy feliz cuando ve que Sus niños pequeños se sienten orgullosos de ser católicos y que cuidan Su casa y a Sus hijos con tanto cariño. Recuerda siempre que eres una pieza fundamental y muy necesaria en este gran rompecabezas de amor que es la Iglesia de Dios.
Respetar, amar y ayudar a la Iglesia.
Si alguien ataca a la Iglesia, defenderla.
Y no importa la edad que tenga un niño para ayudar con una limosna, pues por más pequeña que sea, lo importante es que la de con amor y sabiendo que está dando lo mejor o lo más que puede para ayudar a otros que tienen menos.
Es fundamental que ya de pequeños aprendan a sacrificar algo de sus ahorros o de sus pertenencias o de su tiempo, para que comiencen a sentir el placer y la dicha de dar
La Penitencia, el sacramento de misericordia de Dios
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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