Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Obviamente, si Jesús está en el prójimo, tal como vimos en la lección pasada, Jesús está también en cada uno de nosotros, en nuestra conciencia.
Cristo está en nosotros, pero no en forma pasiva, sino que nos habla, o por lo menos nos quiere hablar y que nosotros lo escuchemos.
Jesús, estando en nosotros, ilumina nuestra conciencia, diciéndonos lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer.
La voz de Nuestro Señor la podemos reconocer fácilmente porque es una voz que nos da paz, resuena en nuestro interior y está siempre acompañada por signos característicos que nos permiten identificarla y distinguirla de las voces del mundo.
La voz de Jesús en nuestra conciencia es una voz que nos habla de amor, de perdón, de generosidad, de reconciliación y de esperanza, y no está nunca en oposición con la voz de Jesús que habla a través de la jerarquía o a través del Evangelio, pues Jesús no puede contradecirse.
Su voz nos ayuda a discernir qué debemos hacer, teniendo en cuenta lo que ese mismo Jesús nos ha enseñado a través de la jerarquía y de la Palabra.
A esa voz interior de la conciencia le debemos obediencia, pues cuando la conciencia es fiel a lo que enseña la Iglesia y está rectamente formada, es la norma suprema de moralidad.
Pero es muy difícil escuchar la voz de Dios si estamos escuchando y obedeciendo a las voces del mundo. Por eso, para poder oírla debemos hacer silencio en nuestro interior, algo que nos va a permitir hablar con Dios y escucharlo.
Hacer oración no es otra cosa más que dialogar con Dios -hablar y escuchar al Señor- en un marco de silencio interior.
La oración nos permite saber qué quiere Dios de nosotros, alimentando nuestra conciencia para que luego ésta nos pueda decir, de parte del Señor, lo que Él quiere de nosotros.
¿Alguna vez has sentido algo dentro de ti que te dice cuándo estás haciendo algo bueno o cuando algo no está bien? Esa es tu conciencia, y es como una pequeña brújula de luz que Jesús puso en tu corazón. Jesús vive dentro de cada uno de nosotros y le encanta hablarnos muy bajito al alma para guiarnos por el camino del amor. Cuando compartes tus dulces, cuando obedeces a mamá a la primera o cuando perdonas a un amiguito, sientes una paz muy bonita; esa es la voz de Jesús que te dice: "¡Muy bien, por ahí es el camino!".
Escuchar a Jesús en nuestro interior es como tener un secreto maravilloso con el mejor de los amigos. Para poder oírlo, a veces necesitamos apagar un poquito el ruido de los gritos o de la televisión y quedarnos en silencio, cerrando los ojos con mucha tranquilidad. En ese momento de calma, podemos contarle a Jesús nuestras alegrías y también nuestras penas, y notar cómo Él ilumina nuestros pensamientos para que sepamos elegir siempre lo que es bueno y verdadero. Él nunca nos pedirá algo que nos haga daño, porque Su voz siempre suena a perdón, a generosidad y a mucha esperanza.
Es muy importante aprender a cuidar esta voz interior desde que somos pequeñitos, porque ella nos ayudará a ser personas de luz cuando crezcamos. La conciencia es un regalo sagrado que Dios nos dio para que nunca nos sintamos perdidos, pues aunque no veamos a Jesús con los ojos, podemos sentir Su dirección en cada decisión que tomamos. Al rezar, no solo hablamos nosotros, sino que dejamos que Dios nos hable al alma, dándonos la fuerza necesaria para ser niños valientes que siempre eligen amar a los demás.
Que esta semana intentes estar muy atento a lo que pasa en tu interior. Si sientes el impulso de ayudar a alguien sin que nadie te lo pida, ¡hazlo con alegría!, porque es Jesús quien te está invitando a ser Sus manos en la tierra. Nuestra voz interior es el recordatorio más hermoso de que nunca estamos solos, y que el Rey del Cielo camina con nosotros, paso a paso, dentro de nuestro propio corazón. Confía en esa guía divina y verás cómo tu vida se llena de la alegría más grande que existe: la alegría de hacer la voluntad de Dios.
Hacer oración todos los días, aunque sea unos pocos minutos, pero no sólo para para hablarle o pedirle a Dios, sino que para escucharle y preguntarle qué quiere de nosotros.
Jesús en medio de los discípulos
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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