Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Cristo nace por amor y muere por amor porque todo en Él es amor, porque Él es Dios, al igual que el Padre.
Pero no toda la vida de Jesús quedó reducida sólo a nacer y a morir por amor. El Señor hizo otra cosa por nosotros que es sumamente importante y que también es fruto de su amor: Jesús resucitó por nosotros.
La resurrección fue un gran acto de amor, porque a través de su muerte y resurrección nos enseña que la muerte no es el final del hombre.
Al resucitar Jesucristo nos enseña que sigue habiendo vida después de la vida en la tierra.
Por eso los católicos podemos tener la firme esperanza que después de morir vamos a poder encontrarnos con nuestros familiares que han muerto. Y no sólo eso, sino que también nosotros, cuando dejemos esta tierra, seguiremos viviendo.
Esta es la promesa de vida eterna que nos dio Jesús. Jesús nos enseña que la muerte no es lo peor que nos puede pasar, sino que lo peor es traicionar a nuestros propios ideales.
El hombre hubiera ignorado todo lo que tiene que ver con la vida eterna si Él no hubiera resucitado, por eso Jesús resucitó para que estuviéramos seguros de que la vida eterna existe.
Además, con la resurrección, nosotros no tenemos oportunidad para dudar de que el bien siempre es más fuerte que el mal. El mal gana muchas batallas, pero nunca la guerra.
Lo que sí, debemos tener siempre presente, que a Jesús le costó muy caro darnos esta enseñanza y dejarnos esta gran esperanza, pues tuvo que pagar un elevado precio: primero tuvo que morir (y con muerte de tortura), para luego poder resucitar.
Nunca debemos olvidar que Jesucristo nos ama, y por eso nació por amor, murió por amor y resucitó por amor.
Por lo tanto podemos vivir tranquilos sabiendo que no es nada desesperante morir, y que no desaparecemos cuando morimos, si sabemos que hay vida después de la vida.
Pon en práctica tu fe y haz la diferencia
¿Alguna vez has visto cómo una semilla se esconde bajo la tierra y después de unos días brota una flor hermosa y llena de vida? Así pasó con Jesús. Después de morir en la Cruz por amor a nosotros, Él no se quedó dormido para siempre. ¡Él resucitó! Eso significa que volvió a la vida con un cuerpo glorioso y brillante, demostrándonos que es el Hijo de Dios y que tiene el poder de vencer cualquier tristeza o miedo. La resurrección es la fiesta más grande porque nos dice que Jesús está vivo hoy mismo y nos acompaña en cada juego y en cada oración.
Jesús resucitó para darnos un regalo maravilloso: la esperanza de que nosotros también viviremos con Él para siempre en el Cielo. A veces nos ponemos tristes cuando alguien que amamos ya no está con nosotros, pero Jesús nos enseñó que la muerte es como una puerta que se abre hacia una luz preciosa. Gracias a que Él venció a la muerte, sabemos que la vida no termina aquí en la tierra, sino que continúa en un lugar lleno de paz donde no existe el dolor ni las lágrimas, y donde algún día nos encontraremos todos de nuevo.
Estar seguros de que Jesús resucitó nos ayuda a vivir con mucha tranquilidad y alegría. Él pagó un precio muy alto, sufriendo en la Cruz, para que nosotros supiéramos que el bien es siempre más poderoso que el mal. Al resucitar, Jesús nos dejó una promesa de amor eterno. Él es como un sol que nunca se apaga y que ilumina nuestro camino para que sepamos cómo llegar a su casa en el Cielo. Por eso, los niños que aman a Jesús son niños que siempre tienen una esperanza brillante en su corazón.
Esta semana, cuando veas una flor o sientas el calor del sol, piensa en la vida nueva que Jesús nos regaló. No tenemos que tener miedo de nada porque el Rey del Universo está vivo y nos ama profundamente. Puedes decirle: "Gracias, Jesús, por resucitar y por darme la oportunidad de vivir contigo para siempre". Si te mantienes cerca de Él, portándote bien y amando a los demás, tu alma estará siempre llena de esa luz de resurrección que hace que todo sea más bonito y especial.
Cuando estemos frente a Jesús en el Sagrario o ante la Cruz o una imagen, no olvidemos nunca agradecer a Dios el precio que pagó para poder resucitar, y por su resurrección, porque ella nos da la plena certeza de que la vida eterna existe y que el bien es más fuerte que el mal.
Como agradecimiento podemos ofrecerle nuestro amor y el deseo y firme propósito de no ofenderle con nuestros pecados, algo que haría a Jesús muy feliz.
Si nos mantenemos limpios de pecado y en gracia de Dios podemos estar seguros que cuando dejemos este mundo podremos seguir viviendo en el Cielo junto a Jesús y la Virgen María.
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FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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