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Actualizado el 13 de enero de 2026
En esta parte de la historia, exploraremos un aspecto significativo del cristianismo primitivo: las catacumbas.
Las catacumbas eran excavaciones subterráneas abiertas por los cristianos para enterrar a sus muertos.
Estos espacios oscuros y misteriosos no solo sirvieron como lugares de descanso para los muertos, sino que también fueron una respuesta ingeniosa a las amenazas que enfrentaban los cristianos durante las persecuciones.
En un tiempo en que la vida religiosa estaba en constante peligro, las catacumbas se convirtieron en refugios donde los primeros cristianos podían celebrar su fe, rezar juntos y sostener su comunidad.
Y en tiempos de persecución les fueron útiles para ponerse al abrigo de sus enemigos y también para celebrar sus cultos y recibir los sacramentos.
Las catacumbas más célebres fueron las de los alrededores de Roma.
Las persecuciones generales que sufrieron los cristianos fueron diez y comenzaron con el emperador Nerón. Pero estas persecuciones hicieron millones de mártires, que no dudaron en sellar con su sangre la veracidad de la religión que profesaban.
La primer persecución fue realizada por el emperador Nerón, que hizo incendiar la ciudad de Roma con el propósito de reedificarla luego dándole mayor esplendor.
Pero lamentablemente los cristianos fueron acusados de haber ocasionado tal siniestro, por lo cual fueron sometidos a despiadados tormentos.
Los principales mártires de esta persecución fueron los Príncipes de los Apóstoles, es decir San Pablo y San Pedro, cuyos cuerpos descansan en la Basílica Vaticana.
La segunda persecución fue iniciada por Domiciano, heredero del odio de Nerón. En esta oportunidad uno de los Mártires fue el apóstol San Juan, que fue arrojado en una caldera de aceite hirviente y luego desterrado a la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis.
La décima persecución, la última, fue en el año 303 decretada por Diocleciano. Fue la más larga, pues duró diez años, además de ser la más sangrienta y la más amplia, ya que solo las Galias escaparon a los horrores.
Esta última persecución fue conocida como la Era de los Mártires y la prueba de fuego de la Iglesia, pues Diocleciano se había propuesto exterminar por completo a todos los cristianos.
Pero la Iglesia, durante estas persecuciones, llegó a la mayor florescencia espiritual, pues, en efecto, los cristianos, oprimidos por la persecución exterior, se elevaron a una santidad verdaderamente heroica.
La prueba la tenemos en la valentía con que soportaron todo género de tormentos antes que renegar de su fe.
¿Sabías que hace mucho tiempo los amigos de Jesús tenían que esconderse para poder rezar? En una ciudad muy grande llamada Roma, los primeros cristianos construyeron unos caminos secretos debajo de la tierra llamados catacumbas. Eran como túneles largos y misteriosos donde ellos se reunían para celebrar la Misa y darse abrazos de paz. Como en la superficie había personas que no entendían su amor por Dios, estos túneles se convirtieron en su refugio seguro, un lugar donde la luz de la fe brillaba con mucha fuerza en medio de la oscuridad.
En esos tiempos difíciles, existieron hombres y mujeres muy valientes llamados mártires. La palabra "mártir" significa testigo, y ellos fueron personas que amaron tanto a Jesús que prefirieron sufrir antes que decir que no lo conocían. Aunque emperadores como Nerón trataron de asustarlos, los cristianos se mantenían unidos y se daban ánimo unos a otros. Sabían que, después de cualquier dificultad en la tierra, Jesús los estaba esperando en el Cielo con los brazos abiertos y una corona de alegría que nunca se marchita.
Incluso en los momentos de más peligro, los cristianos nunca dejaron de ser buenos y generosos. En las paredes de las catacumbas dibujaban peces, palomas y al Buen Pastor para recordarse que Jesús siempre estaba con ellos. Esos dibujos todavía se pueden ver hoy y nos cuentan que el amor de Dios es más fuerte que cualquier problema. Los mártires nos enseñaron que vale la pena ser fieles a la verdad, porque la amistad con Dios es lo que nos hace verdaderamente felices y valientes.
Tú también puedes ser un pequeño héroe de la fe hoy en día. No necesitas esconderte en túneles, pero puedes imitar a los mártires siendo valiente para decir la verdad, defendiendo a los niños que están solitos y rezando con mucho amor. Al igual que los primeros cristianos hacían brillar su fe en las catacumbas, tú puedes hacer brillar la tuya con tus buenas acciones en tu casa y en la escuela. ¡Recuerda que cada vez que haces algo bueno por los demás, estás siguiendo el camino de luz que los mártires nos enseñaron hace tanto tiempo!
Esta semana, piensa en una situación en la que puedas ser valiente al defender lo que crees. Puede ser compartir tu fe o ayudar a alguien que necesita apoyo. Al igual que los cristianos en las catacumbas, tu compromiso puede inspirar a otros alrededor tuyo.
El Emperador Constantino y su Conversión
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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