Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 3 Actualizado el 16 de enero de 2026 En esta parte de la historia, nos enfocamos en eventos cr...
¿Sabías que hasta los santos y los grandes amigos de Jesús a veces se sentían tristes? Estar triste no es algo malo; es como una pequeña lluvia en el alma que a veces necesita caer. Pero lo más hermoso de ser amigos de Jesús es que nunca tenemos que estar tristes solos.
Dios nos conoce mejor que nadie y sabe exactamente qué nos duele, incluso cuando nosotros no tenemos palabras para explicarlo. Aquí te enseño una forma muy dulce de encontrar paz y sentirte mejor a través de la oración.
Rezar cuando estamos tristes no es repetir palabras difíciles, es dejar que Dios nos cuide. Sigue estos pasos para sentirte más cerquita del Cielo:
Cuando el corazón nos duele un poquito, el ruido nos puede molestar. Por eso, el primer paso es buscar un lugar tranquilo, puede ser tu cama, un rinconcito de tu cuarto o frente a una imagen de la Virgen.
A veces guardamos la tristeza adentro y eso pesa mucho. Jesús, María y tu Ángel de la Guarda son tus mejores amigos y ellos te escuchan siempre. ¡No tengas miedo de decirles la verdad!
Puedes decirles: "Jesús, hoy me siento triste porque peleé con un amigo", o "María, tengo ganas de llorar y no sé por qué". Al contarlo, la tristeza se hace más pequeña porque ya no la cargas tú solo.
Esta es la parte más especial de la oración. Aunque no podemos ver a Dios con los ojos de la cara, podemos sentirlo con los ojos del corazón.
¿Sabías que Dios tiene "manos de luz"? Cuando le pides consuelo, Él te rodea con su amor. Es como si unos bracitos brillantes y transparentes te abrazaran por la espalda para darte calor y paz.
Pide este abrazo diciendo: "Jesús, por favor, dame un abrazo del cielo para que mi corazón deje de estar arrugado". Quédate un momento quietito sintiendo ese amor.
Si te sientes muy cansado para rezar mucho, no te preocupes. A Dios le encantan las oraciones cortitas que salen del corazón. Puedes usar esta que es muy sencilla:
Jesús, amigo mío: Abrázame fuerte
María, madre mía: Cuídame con ternura.
Ángel de mi guarda: Acompáñame siempre.
Amén.
Después de rezar, quédate un ratito más en silencio. Verás que, poco a poco, esa paz que viene de Dios empieza a llenar los huequitos que dejó la tristeza. ¡Estás a salvo, eres muy amado!
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Hoy es
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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