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Actualizado el 13 de enero de 2026
Al tiempo de nacer el Salvador, una estrella extraordinaria se apareció en Oriente.
Unos príncipes, conocidos con el nombre de Magos, guiados por esa estrella, llegaron a Jerusalén preguntando si alguien sabía dónde estaba el Rey de los judíos que recién había nacido, porque habían visto su estrella en el Oriente y habían venido para adorarle.
Ellos se llamaban Gaspar, Melchor y Baltasar.
Oyendo esto, el rey Herodes se turbó y con él toda Jerusalén. Pero disimuló su enojo y envidia y reunió a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas. Por ellos supo que el Mesías debía nacer en Belén.
Entonces Herodes encaminó a los Magos a Belén, diciéndoles que fueran y averiguaran bien lo de ese niño y que cuando lo hallaran se lo hicieran saber para que él mismo en persona pudiera ir a adorarlo.
Luego de haber oído estas palabras del rey, los Magos partieron tranquilos hacia Belén.
La estrella que ellos habían visto en Oriente, la cual actualmente conocemos como la Estrella de Belén, iba delante de ellos, hasta que, llegando sobre el sitio en que estaba el Niño Jesús se paró.
Entrando entonces al lugar, encontraron al Niño con María, su madre, y con José, su padre adoptivo, y postrándose allí mismo lo adoraron.
Los Reyes Magos no habían llegado con las manos vacías, habían traído regalos para el Rey de los judíos. Allí mismo abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra.
Luego los Magos volvieron a su país, pero no pasaron por Jerusalén tal como se los había pedido el rey Herodes, ya que habían recibido un aviso del cielo el cual les indicaba que no debían volver a esa ciudad para hablar con el rey.
La historia de los Reyes Magos ejemplifica la búsqueda sincera de la verdad y la voluntad de Dios. Al seguir la estrella que los guió hasta Belén, estos sabios nos enseñan la importancia de buscar la luz divina en nuestras vidas. Su viaje nos recuerda que, independientemente de cuán lejos parezca el camino, siempre hay una dirección hacia la verdadera esperanza y redención. Al igual que los Reyes Magos, nosotros también estamos llamados a acercarnos a Cristo con corazones abiertos, dispuestos a ofrecer nuestras propias vidas como un regalo de amor y servicio.
La visita de los Reyes Magos es un recordatorio del reconocimiento y adoración del Salvador por las naciones, simbolizando que Jesús vino a redimir a toda la humanidad.
Los regalos de los Reyes Magos: oro, incienso y mirra, tienen un profundo significado:
el oro representa la realeza de Cristo
el incienso simboliza su divinidad
la mirra prefigura su pasión y muerte
La entrega de estos regalos es un acto de veneración que pone de relieve la importancia de reconocer a Jesús no solo como el niño que nace, sino también como el Rey y Salvador del mundo. Cada uno de estos dones, con su simbolismo profundo, revela una parte integral de la misión de Cristo en la Tierra. Al ofrecer oro, incienso y mirra, los Reyes Magos no solo muestran su respeto, sino que también nos invitan a meditar sobre quién es Jesús y lo que representa para toda la humanidad.
La llegada de los Reyes Magos a Belén es una de las historias más hermosas porque nos habla de la esperanza y de la alegría de encontrar lo que buscamos con el corazón. Estos tres hombres, que eran sabios y poderosos, decidieron dejar sus castillos y sus comodidades para seguir una estrella brillante en el cielo. Su ejemplo nos enseña que no importa cuánto sepamos o qué tan importantes seamos, siempre debemos mantener la humildad para reconocer la grandeza de Dios en las cosas sencillas, como en un pequeño niño nacido en un pesebre.
Seguir la estrella de Belén requirió mucha paciencia y fe. Imagina caminar durante muchos días y noches, cruzando desiertos y ciudades, confiando solamente en una luz que los guiaba desde lo alto. Esto nos invita a pensar en nuestras propias metas: a veces el camino para hacer lo correcto parece largo o difícil, pero si mantenemos nuestra mirada en los valores que Jesús nos enseñó, siempre llegaremos a un buen lugar. Los Magos no se rindieron ante el cansancio ni ante las mentiras del rey Herodes, porque su deseo de conocer la verdad era mucho más fuerte.
Para seguir el ejemplo de los Reyes Magos en tu propia vida, puedes realizar estas acciones que te acercarán más a la luz de Dios:
Finalmente, cuando los Magos llegaron frente a Jesús, le entregaron sus tesoros más valiosos. Nosotros también tenemos tesoros que podemos regalarle al Niño Dios cada día. No necesitamos cofres de oro; nuestros mejores regalos son nuestras buenas acciones, el respeto hacia nuestros padres y el cariño que mostramos a nuestros amigos. Al igual que los Reyes regresaron por otro camino para proteger a Jesús, nosotros podemos elegir siempre el camino del bien, evitando las cosas que sabemos que lastiman a los demás o a nuestro propio corazón.
Tu propósito semanal es reflexionar sobre el significado de los regalos de los Reyes Magos y cómo nosotros también podemos ofrecerle a Jesús nuestros talentos y virtudes.
Considera realizar un acto de generosidad hacia alguien en necesidad, así como los Magos llevaron regalos al Niño Jesús. Además, comparte esta historia con tu familia y amigos.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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