LA VISITA DE LOS REYES MAGOS AL NIÑO JESÚS Al tiempo de nacer el Salvador, una estrella extraordinaria se apareció en Oriente. Unos príncipes, conocidos co...
Jesús trajo al mundo una doctrina celestial y admirable, la cual era desconocida hasta ese entonces.
Desde los tiempos de Jesús, millones y millones de hombres, mujeres y niños la han seguido y la siguen actualmente, y ellos, en su práctica, han hallado la felicidad en este mundo y una vida con sentido.
La muchedumbre quedaba admirada ante sus enseñanzas y ante esta nueva doctrina y afirmaban que nadie jamás había hablado como Jesús.
En la actualidad, Jesús nos sigue hablando y enseñando, pero ahora lo hace por medio de la Santa Iglesia, la cual él mismo fundó, es decir, la Iglesia católica apostólica romana, la cual es universal, está fundada sobre la sucesión de los apóstoles elegidos por Jesús, los cuales vivieron junto a él, escuchando en forma personal sus enseñanzas, y sigue los mandatos del sucesor de Pedro, elegido como cabeza de la Iglesia por el mismo Jesús.
Las enseñanzas de Jesús encierran una sabiduría que trasciende los tiempos; su mensaje es un llamado a la conversión y la fe. A través de la Iglesia, se nos ofrece la oportunidad de profundizar en su palabra y vivir según su ejemplo. La enseñanza de Jesús invita a las personas a participar activamente en la vida de la comunidad y a ser agentes de cambio frente a la injusticia y el sufrimiento, promoviendo un mundo lleno de amor y compasión.
Hoy en día, cada miembro de la Iglesia está llamado a ser un testigo vivo de la fe, llevando la luz de Cristo a todos los rincones. Al seguir las enseñanzas de Jesús, se construye una sociedad más justa y solidaria, donde se reconoce la dignidad de cada persona. Es esencial, por lo tanto, acoger y transmitir su mensaje con alegría y valentía, actuando como verdaderos discípulos en un mundo que necesita esperanza y guía espiritual.
Todas las iglesias posteriores, si bien algunas siguen y respetan las enseñanzas de Jesús, no fueron creadas por Él en persona, pues Jesús ya está en el Cielo a la derecha de Dios Padre.
Además, Él creó una sola Iglesia con una sola verdad, por lo tanto no son necesarias más iglesias con errores o con diferentes variantes de su doctrina.
Jesús nos enseña el arte de ser felices y bienaventurados, perfectos y santos, por lo tanto, todos los que oyen la voz de Jesús son dichosos.
La unidad de la Iglesia Católica es un pilar fundamental en la vida de los creyentes, ya que permite la comunión entre todos los fieles. Esta unidad se manifiesta en la celebración de los sacramentos, la oración y la enseñanza de la doctrina que proviene de la tradición apostólica. Cuando los miembros de la Iglesia se unen en un mismo espíritu y propósito, la comunidad se fortalece y crece, dando ejemplo de amor y solidaridad al mundo.
Ser parte de la Iglesia Católica implica participar activamente en su misión de llevar el mensaje de Cristo a cada rincón de la sociedad. Al vivir en unidad, se promueve un verdadero sentido de pertenencia y se fomentan actos de servicio y caridad, demostrando que la verdadera esencia del cristianismo radica en el amor de Dios y en la entrega al prójimo. Juntos, como un solo cuerpo, los fieles pueden ser agentes de cambio y esperanza en un mundo que anhela paz y justicia.
Entre algunas de sus enseñanzas, insólitas para esos tiempos, en que regía la ley del ojo por ojo y diente por diente (es decir, si tú me haces algo malo, yo te lo devuelvo de forma igual o peor), encontramos:
Bienaventurados los pobres, los que lloran, los limpios de corazón, los que sufren.
Amen a sus enemigos, hagan el bien a todos aquellos que los odian, bendigan a los que los maldicen, lloren por los que los persiguen y calumnian.
Cuiden de no hacer obras buenas sólo para ser vistos y alabados por los hombres.
No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados. Perdonen y serán perdonados.
Amen a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ustedes mismos.
Todo aquello que quieran que los demás les hagan a ustedes, eso mismo hagan ustedes a los demás.
Las enseñanzas de Jesús no solo son palabras, sino que constituyen un estilo de vida que trasciende el tiempo y que nos invita a vivir de manera diferente. En un mundo lleno de conflictos y divisiones, sus principios de amor y compasión ofrecen una guía clara para nuestras interacciones diarias. Cada enseñanza resuena con un profundo sentido de solidaridad y entendimiento entre los seres humanos, recordándonos que somos parte de una familia humana que necesita apoyo y ayuda mutua.
Al aplicar estas enseñanzas inolvidables en nuestras vidas, transformamos no solo nuestro entorno inmediato, sino también las comunidades donde vivimos. La invitación a amar al enemigo y a actuar con integridad crea un cambio significativo en nuestro comportamiento. Estas enseñanzas nos enseñan que a través del perdón y la empatía podemos romper ciclos de violencia y resentimiento, creando así un ambiente de paz y armonía para todos. Sigamos el ejemplo de Jesús y seamos portadores de su luz en el mundo.
Tu propósito semanal es reflexionar sobre las enseñanzas de Jesús y cómo puedes aplicarlas en tu vida diaria. Elige al menos una de las enseñanzas mencionadas y busca una forma concreta de ponerla en práctica esta semana, ya sea mostrando compasión hacia alguien en necesidad, perdonando a alguien que te haya ofendido o haciendo el bien sin esperar ser recompensado.
Comparte tu experiencia con un amigo o familiar para inspirarles a hacer lo mismo.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
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