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Actualizado el 16 de enero de 2026
La historia del nacimiento de Jesús es un relato fundamental que celebra la llegada del Salvador al mundo. En este momento sagrado, la humanidad recibe la oportunidad de redención y esperanza a través de la encarnación del Hijo de Dios.
El contexto histórico, con el censo ordenado por César Augusto, también resalta cómo los eventos divinos se entrelazan con la historia humana, cubriendo la importancia del cumplimiento de las profecías.
A medida que nos acercamos a este relato conmovedor, es importante recordar el espíritu de humildad y simplicidad que rodeó el nacimiento del Niño Jesús. Nació en condiciones modestas, en un pesebre, lo cual nos enseña que lo divino puede manifestarse en los lugares más inesperados. Este nacimiento nos invita a abrir nuestros corazones y nuestras vidas para recibir a Jesús, no solo como un acontecimiento histórico, sino como una experiencia presente y vivificante en nuestra fe.
Por el tiempo en que debía nacer el Salvador, se promulgó un edicto de César Augusto mandando formar el censo de todos los súbditos del imperio romano.
Y todos iban a empadronarse a la ciudad de donde era originaria su familia.
Entonces José y María embarazada marcharon a Belén.
Y como se vieron echados de todas partes, pues la gente visitante era mucha y las casas y hospedajes no tenían más capacidad, se retiraron a una gruta cerca de la población, donde se guardaban los animales.
En aquel lugar el 25 de diciembre, a la medianoche, nació Jesús. Su madre, la Virgen María, lo envolvió en pañales y le acostó en un pesebre.
Estaban cerca de esos lugares los pastores guardando sus rebaños. De repente, un Ángel del Señor se les apareció y les anunció que había nacido el Salvador en la ciudad de David. Y les indicó que iban a hallar al niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre.
En ese momento se dejó ver con el Ángel un ejército numeroso de la milicia celestial alabando a Dios y diciendo:
"Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad"
Los pastores entonces se dirigieron presurosos a Belén y hallaron a María, a José y al Niño reclinado en un pesebre.
Le adoraron, le ofrecieron sus humildes obsequios y se volvieron glorificando a Dios y alabándole por lo que habían visto y oído.
¡Qué noche tan mágica fue aquella en Belén! ¿Te imaginas cómo fue? María y José tuvieron que hacer un viaje muy largo para llegar a una ciudad pequeña. Como no encontraron una camita en ninguna casa, tuvieron que quedarse en un establo, un lugar donde duermen los animalitos. Allí, en medio del silencio y el calor de los bueyes y las ovejitas, nació el Niño Jesús. Su mamá María lo envolvió con mucho cuidado y lo acostó en un pesebre lleno de paja. ¡El Rey del mundo nació en el lugar más sencillo de todos para enseñarnos que el amor es lo más valioso!
Cerca de allí, unos pastores que cuidaban sus ovejas bajo las estrellas se llevaron la sorpresa de sus vidas. ¡De repente, el cielo se llenó de luz y apareció un Ángel! Él les dio la noticia más alegre de la historia: "¡Ha nacido el Salvador!". De pronto, muchos ángeles más empezaron a cantar canciones preciosas alabando a Dios. Los pastores, que eran hombres sencillos y buenos, corrieron rapidísimo hacia el establo porque querían conocer al pequeño Jesús.
Cuando llegaron, se quedaron maravillados al ver al Niño Dios con María y José. No llevaban regalos caros, pero le dieron a Jesús todo su amor y sus humildes obsequios. ¡Qué felices se sentían de ser los primeros en saludar al Hijo de Dios! Al volver con sus ovejitas, iban contando a todo el mundo lo que habían visto, llenando los caminos de alegría y esperanza. Jesús vino para ser luz para todos, empezando por los más humildes como aquellos pastores.
Esta semana, tú también puedes ser como uno de esos pastores y llevar la alegría de Jesús a tu casa. Puedes preparar un dibujo lindo, ayudar con una sonrisa o decir palabras amables a tu familia. Recuerda que Jesús nació en un lugar humilde para estar cerquita de ti y de tu corazón. Cada vez que eres generoso y compartes con los demás, estás celebrando la Navidad en tu vida. ¡Que el amor del Niño Jesús te acompañe siempre!
El propósito para esta semana es reflexionar sobre el nacimiento de Jesús y cómo este momento impacta tu vida.
Piensa en maneras concretas en las que puedes llevar a cabo actos de bondad y amor, siguiendo el ejemplo de los pastores que adoraron al Niño. Puedes hacer una buena acción por alguien en tu comunidad, ya sea ayudando en casa, mostrando gratitud a quienes te rodean, o compartiendo alegría con aquellos que más lo necesitan.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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