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Actualizado el 13 de enero de 2026
La Iglesia Católica cuando dice de que los fieles deben seguir el camino hacia la santidad, no se refiere a ser un santo en el sentido de estar todo el día orando o en contemplación, sino que viviendo una vida completamente normal pero con amor hacia Dios y esforzándonos por ser cada vez mejor.
Ser santo no significa vivir solo haciendo sacrificios o mortificaciones o viviendo grandes sufrimientos, y esto lo podemos ver reflejado en la vida de María y José.
Luego de que el ángel le anuncia a María que va a tener a Jesús comienza una vida con sobresaltos: el problema del viaje hacia Belén estando embarazada, la dificultad para encontrar un lugar adecuado para poder tener a Jesús, la huída a Egipto, y suponemos que varios problemas cotidianos más.
Si bien todos esos problemas y sobresaltos que vivieron al ser aceptados con amor y humildad los conduce por el camino hacia la santidad, también los conduce las obras cotidianas normales y comunes, siempre que sean hechas con amor y alegría, es decir que también María y José continuaron el camino correcto hacia Dios cuando vuelven a Nazaret a vivir una vida normal como cualquiera de la de nosotros, haciendo ella las tareas del hogar y él su trabajo de carpintero.
Pero también hay que tener mucho cuidado con la "normalidad rutinaria", ya que si bien se agradece una vida tranquila, también tiene sus riesgos, ya que se puede transformar en comodidad, en relajación y el sentir que no se necesita a Dios.
Esto quiere decir que si bien debemos hacer nuestras cosas, tampoco debemos dejar de ser un buen discípulo de Jesús, aprendiendo, orando, y dándolo a conocer a los demás.
Recordar siempre que si se hace algo que no nos gusta mucho, que no tenemos ganas, o que nos molesta, si lo hacemos por amor a Dios, en vez de protestando, ya se convierte en algo valioso, y esto se consigue diciendo
"Lo hago por ti, Señor"
La Sagrada Familia vivió por fin tranquila en Nazaret más de 20 años, con mucho amor hacia Dios y con mucho amor hacia cada miembro de la familia.
Y así, ellos siguieron creciendo en santidad ya que fueron capaces de hacer las cosas de cada día por amor al Señor, sin olvidarse que cada cosa que se hace, por más chiquitita que sea, se transforma en algo importante y con mucho valor para Dios si se pone amor en ella.
¿Alguna vez has pensado que para ser un santo hay que estar siempre de rodillas o haciendo cosas muy difíciles? ¡Te cuento un secreto! Ser santo es mucho más sencillo y bonito: se trata de hacer todas las cosas de tu día con muchísimo amor. Imagina a la Virgen María en su casita de Nazaret. Ella no estaba siempre en el templo; ella también barría el piso, preparaba la comida para Jesús y San José, y lavaba la ropa. Lo que la hacía santa era que cada pequeña tarea la hacía con una sonrisa, pensando en cuánto amaba a Dios.
Jesús también fue un niño como tú y ayudaba en casa. San José trabajaba en su carpintería haciendo mesas y sillas con mucho cuidado para que quedaran perfectas. Ellos nos enseñan que el camino al Cielo se construye en nuestra propia casa, haciendo lo que nos toca cada día. No hace falta hacer milagros asombrosos para que Dios esté orgulloso de nosotros; Él se pone muy feliz cuando ve que haces tus deberes con alegría y sin protestar, porque sabe que lo estás haciendo para agradecerle Su amor.
A veces hay cosas que nos dan un poquito de pereza, como levantarse temprano o comer verduras que no nos gustan tanto. En ese momento, puedes imitar a María y a José. En lugar de quejarte, puedes decir en tu corazón: "Jesús, te ofrezco este momento porque te amo". Al hacer esto, ¡zas!, esa pequeña acción se convierte en un tesoro brillante que guardas en el Cielo. La santidad es llenar tu vida cotidiana de pequeños actos de amor que hacen felices a los demás y a Dios.
Vivir como la Sagrada Familia es aprender a ver a Dios en todo lo que nos rodea. Cuando juegas con tus amigos, cuando compartes tu merienda o cuando das un abrazo a quien está triste, estás caminando hacia la santidad. No dejes que la rutina te haga olvidar que eres un hijo de Dios muy especial. Sigue practicando el amor en cada detalle y verás cómo tu corazón se vuelve cada vez más parecido al de María, lleno de paz y de la luz de Jesús.
Hay que hacerles notar desde pequeños que para poder avanzar en el camino de santidad todo lo que hagan tienen que hacerlo con amor, así sean cosas pequeñas como levantar la mesa, hacer las tareas de la escuela, poner los cubiertos, darle de comer a la mascota, etc., y de esta manera todo lo hecho tiene un gran valor para Dios, y acumulamos tesoros en el cielo para ganarnos la vida eterna.
Es indispensable que entiendan que sea lo que sea lo que se haga, si se hace con amor, eso es seguir el camino hacia la santidad.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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