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Actualizado el 13 de enero de 2026
Para María y José la llegada a Belén había sido difícil: no encontraron un lugar donde alojarse y tuvieron a su hijo en un pesebre, pero gracias a una gran fe en Dios y un gran amor dentro de la pareja, ellos pudieron superar estas pruebas.
Cuando María tiene a Jesús en sus brazos, todos los percances que había pasado se borraron de un plumazo, y todo lo que había vivido finalmente había merecido la pena, ya que por fin tenía a su hijo Jesús sano y salvo.
Poco tiempo de haber dado a luz, aparecieron en el pesebre unos pastores que dijeron haber sido advertidos por un Ángel del nacimiento del Mesías y habían venido a comprobar si esto era cierto.
El mensaje fue:
No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.
Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre
Los pastores, por lo tanto, fueron a conocer al Mesías y a adorarlo porque tal como les anunció el Ángel, era el Salvador de ellos y de toda la humanidad.
El respeto y afecto que mostraron esos pastores y el hecho de que Dios se había manifestado a través de ellos para que María y José estuvieran seguros que Dios Padre no se había olvidado de ellos, fue algo muy valioso para estos recientes padres del Hijo de Dios, el Mesías esperado.
Es importante tener siempre presente que, tal como dice esa frase famosa: "Aunque no lo veamos el sol siempre está", los cristianos sabemos que aunque a veces sentimos que Dios no está cuidándonos o no nos salen las cosas como queremos, Dios siempre está presente.
Es como cuando una mamá deja a su pequeño hijo que se caiga cuando da sus primeros pasos: desde el punto de vista del niño la mamá es mala que lo deja caer y no hace nada por él, pero obviamente desde el punto de vista de la mamá es lo mejor que puede hacer por él, porque sino no caminaría nunca.
Esto es lo mismo que hace Dios con nosotros, que si todo nos diera servido en bandeja, no creceríamos ni en la vida ni en la fe
Imagina una noche muy tranquila y oscura en el campo. Los pastores estaban cuidando a sus ovejitas cuando, de repente, ¡un brillo enorme apareció en el cielo! Era un ángel de Dios muy hermoso que venía a darles la noticia más importante de la historia. El ángel les dijo que no tuvieran miedo, porque en un humilde pesebre en Belén había nacido el Salvador, el Niño Jesús. Los pastores estaban muy asombrados y emocionados, así que decidieron dejar a sus ovejas por un ratito y correr para conocer al pequeño bebé que el ángel les había anunciado.
Cuando llegaron al establo, encontraron a María y a José cuidando a Jesús con mucho amor. Los pastores eran personas muy sencillas y trabajadoras, y se pusieron de rodillas para saludar al Rey del Cielo. María, al verlos llegar, se sintió muy feliz y consolada. Ella comprendió que, aunque habían tenido dificultades para encontrar un lugar donde dormir, Dios Padre nunca los había dejado solitos y estaba enviando amigos para celebrar el nacimiento de Su Hijo. Fue una noche llena de sorpresas y mucha alegría en aquel lugar tan humilde.
A veces, nosotros también podemos sentir que las cosas son un poquito difíciles, como le pasó a María y a José. Pero esta historia nos enseña que Dios siempre tiene una luz preparada para nosotros, como la estrella o el ángel de los pastores. Aunque no veamos a Dios con nuestros ojitos, Él siempre está cuidando que todo salga bien para que podamos crecer fuertes y valientes. María confiaba plenamente en Papá Dios, y al ver a los pastores, supo que cada paso del viaje había valido la pena para tener a Jesús entre sus brazos.
Tú también puedes ser como un pequeño pastorcito que lleva alegría a los demás. No hace falta hacer cosas grandes, basta con tener un corazón amable y estar siempre listos para saludar a Jesús en la oración. La Virgen María nos invita a confiar siempre en Dios, incluso cuando no entendemos por qué pasan algunas cosas. Al final, Dios siempre nos regala noticias hermosas que nos hacen sonreír, recordándonos que somos Sus hijos amados y que nunca, nunca estamos caminando solos.
Explicarle a los pequeños que cuando a veces Dios no nos da lo que le pedimos, no nos tiene que enojar, sino que al contrario, debemos entregarnos y confiar en Él, porque quiere decir que algo mejor nos espera, y además, la esperanza nos hace más fuertes en la fe.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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