Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 5 Actualizado el 13 de enero de 2026 Hoy hablamos sobre la venida del Espíritu Santo, un acont...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Resumiendo las lecciones anteriores sobre la confesión, debemos recordar que para poder realizar una buena confesión es indispensable cumplir cinco pasos:
El exámen de conciencia.
El arrepentimiento o dolor del corazón por haber cometido el pecado, por haber ofendido a Dios, y por haber ofendido al prójimo.
El propósito de enmienda, con un firme propósito de hacer todo lo posible para no volver a cometer el pecado realizado.
Decirle los pecados al sacerdote, siendo muy importante no olvidar los pecados graves, y sin necesidad de entrar en detalles sobre los mismos.
Cumplir la penitencia.
Pero, aparte de estos cinco pasos, a veces surgen algunas dudas con respecto a los pecados y el perdón de los mismos.
Sí, porque aunque no entiendas del todo porque está mal, o porque en la Biblia se prohíbe un comportamiento, o porque la Iglesia dice que algo está mal, el perdón se pide por amor, es decir, no entiendo, no me gusta que me lo prohíban, pero como se que con mi mala conducta le hago doler a Dios, pido perdón.
Es decir, pido perdón aunque no entiendo, pero obedezco porque sé que es para mi bien.
Por ejemplo:
El niño hizo una travesura que la disfrutó muchísimo, pero cuando su madre se entera y se enoja con él y le dice que pida perdón, el niño lo hace más por amor hacia ella que por estar convencido de que hizo algo malo.
Y seguramente también por temor al castigo que le podría llegar a venir más que por entender realmente que, lo que hizo, a pesar de disfrutarlo, estuvo mal.
Entonces, del mismo modo, al confesarse sin estar arrepentido del todo, se lo debe hacer siendo conciente que si Dios me lo prohibe es para mi bien, porque lo amo y porque no quiero que mi alma reciba un castigo eterno.
En las próximas lecciones continuaré con los pecados que se cometen una y otra vez, el robo y la calumnia.
¿Alguna vez has hecho una travesura que te pareció muy divertida en ese momento? A lo mejor pintaste una pared o te escondiste cuando te llamaban para cenar. A veces, cuando nuestros papás nos dicen que eso estuvo mal, nosotros no lo entendemos enseguida porque para nosotros fue divertido. Sin embargo, cuando vemos que mamá o papá se ponen tristes por lo que hicimos, les pedimos perdón rápidamente. No lo hacemos porque hayamos comprendido toda la regla, sino porque los amamos y no queremos verlos tristes.
Con Dios pasa lo mismo. Él es nuestro Padre del Cielo y nos ha dado unas reglas llamadas Mandamientos para que seamos felices y estemos protegidos. A veces cometemos un pecado y pensamos: "¡Pero si no fue para tanto!". En esos momentos, aunque no entiendas por qué Dios dice que eso es un pecado, puedes confesarte de todas formas. Lo haces por amor, diciéndole: "Jesús, no entiendo bien por qué esto te duele, pero como te quiero mucho, te pido perdón y prometo tratar de no hacerlo más".
Confesarse es como limpiar una ventana que se llenó de polvo. Aunque a veces no sepamos cómo llegó el polvo ahí, nos gusta que la ventana esté limpia para que entre la luz del sol. Tu alma es esa ventana y la luz es el amor de Dios. Al decirle tus pecados al sacerdote, estás dejando que Jesús entre de nuevo a iluminar todo tu corazón. No te preocupes si te cuesta arrepentirte del todo; el simple hecho de querer pedir perdón ya es un paso gigante que hace muy feliz a Dios.
Recuerda que Jesús y la Virgen María siempre están listos para ayudarte a entender las cosas. Si algo te parece difícil de obedecer, puedes rezarles y decirles: "Ayúdenme a amar lo que Dios quiere". Verás que, con el tiempo, entenderás que cada cosa que la Iglesia nos enseña es para que crezcamos como niños buenos, sabios y llenos de paz. Ser obedientes por amor nos convierte en verdaderos amigos de Jesús, que confían en que Su camino es siempre el mejor para nosotros.
Cuando hagamos nuestro exámen de conciencia, tratar de comprender que si Dios o la Iglesia nos dicen que algo está mal, no es para fastidiarnos, aunque así lo sintamos en lo más profundo de nuestro corazón, sino que es para nuestro bien y para el del prójimo.
Y si nos cuesta entender porque está mal podemos pedirle ayuda a un sacerdote para que nos lo explique.
Y no olvidarse nunca de rezar mucho para pedirle ayuda a Jesús y a María, para que ilumine nuestro entendimiento.
¿Para qué sirve confesarme si voy a pecar otra vez?
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FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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