Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
El segundo precepto de la Iglesia Católica Apostólica Romana es el siguiente
Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, antes de comulgar y cuando haya peligro de muerte.
Este precepto de la Iglesia Católica obliga a todos los cristianos desde los siete años a acudir al sacramento de la Confesión, que es un signo sensible eficaz de la gracia, como mínimo una vez al año.
Si se va a hacer sólo en forma anual, lo ideal es hacerlo en el tiempo de Cuaresma para poder llegar limpios al día de la Pascua de Resurrección. Además, de esta manera, no vamos a olvidarnos de la fecha en la que nos confesamos por última vez.
De todas formas siempre es conveniente hacerlo más veces, ya que es mejor para nosotros, para el aumento de nuestra gracia y para que nuestra vida sea mejor.
La confesión frecuente es muy recomendable ya que ayuda a perfeccionar tu vida.
Cuando la Iglesia dice "al menos una vez al año" nos quiere dar a entender el deseo que tiene de que nos acerquemos a menudo a los Santos Sacramentos
Y si cometimos un pecado mortal, lo mejor es no perder tiempo y confesarse lo más rápido posible, ya que no sabemos cuando es nuestro último día en la tierra y si nos vamos con pecado grave no podremos ir al Cielo, ni siquiera al Purgatorio.
La confesión además nos permite comulgar con tranquilidad, ya que un corazón sucio no puede hacerlo, ya que tal como dicen las Sagradas Escrituras en la Primer Carta de San Pablo a los Corintios (1 Cor 11, 27).
"...quien come el Cuerpo de Cristo indignamente, come su propia condenación"
Por lo tanto nunca debes olvidar que para comulgar debes estar confesado buen gracia de Dios
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¿Alguna vez te has manchado la ropa jugando y has necesitado un buen baño para quedar limpio otra vez? Nuestra alma también es como un vestido blanco muy hermoso que Dios nos regaló en el Bautismo. A veces, cuando nos portamos un poquito mal o decimos mentiras, ese vestido se llena de manchitas oscuras que nos quitan la alegría. Por eso, Jesús inventó un regalo maravilloso llamado Confesión, que es como una ducha de amor y perdón que deja nuestra alma brillando otra vez, ¡lista para estar cerca de Él!
Confesarse no es algo para tener miedo, ¡al contrario! Es ir a hablar con un sacerdote, que en ese momento es como si fuera el mismo Jesús escuchándote con mucha paciencia y cariño. Cuando le cuentas las cosas que hiciste mal, Jesús te abraza con Su perdón y te ayuda a ser un niño más bueno y feliz. La Iglesia nos pide que lo hagamos al menos una vez al año, pero lo mejor es ir más seguido, porque así nuestro corazón siempre estará listo para recibir a Jesús en la Comunión sin ninguna manchita de pecado.
Es muy importante confesarnos antes de recibir la Eucaristía, porque Jesús es un invitado muy especial y queremos que encuentre nuestra "casa" (que es nuestro corazón) muy limpia y ordenada. Si alguna vez hacemos algo muy triste que nos aleja mucho de Dios, no debemos esperar mucho tiempo; podemos correr enseguida a buscar al sacerdote para recuperar la amistad con nuestro Padre del Cielo. Él siempre nos espera con los brazos abiertos, sin importar lo que hayamos hecho, porque Su amor por nosotros nunca se acaba.
Esta semana, puedes prepararte para este gran sacramento haciendo un pequeño examen de conciencia cada noche. Solo tienes que preguntarte: "¿He sido amable hoy?", "¿He obedecido a mis papás?", "¿He compartido mis juguetes?". Si algo no salió bien, dile a Jesús: "Lo siento mucho, mañana lo haré mejor con Tu ayuda". Verás que vivir con un corazón limpio te hace sentir mucho más ligero y lleno de la luz de Dios, permitiéndote repartir mucha alegría a todas las personas que te rodean.
Esta semana, reflexiona sobre el segundo mandamiento de la Iglesia y el compromiso de confesar tus pecados. Si no te has confesado recientemente, haz planes para hacerlo antes de Pascua, asegurándote de llegar bien preparado.
Considera también hablar con un amigo o familiar sobre la importancia de la confesión en tu vida espiritual y cómo te ayuda a mantener tu corazón limpio. Practicar la confesión regularmente te permitirá acercarte más a Dios y fortalecer tu relación con Él.
Explicación del Tercer Precepto:
Comulgar por Pascua de Resurrección
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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