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Actualizado el 13 de enero de 2026
En el Evangelio Jesús afirma que tanto Él como el Padre "trabajan siempre", de hecho, el Señor es un trabajador incansable que nunca cesa en su labor por procurar la salvación de la humanidad, pues sin su constante y paciente trabajo nuestra esperanza de salvación sería nula.
Pero su madre María no se queda atrás y realiza una labor similar: está constantemente intercediendo por nosotros, acogiendo las peticiones que le llegan desde todos los rincones del mundo y a cualquier hora.
Ella, siendo nuestra Madre y abogada, se encarga de presentar ante el Trono de Dios estas necesidades mientras suplica al Señor satisfacerlas.
Pero si eso es lo que María hace ahora en el Cielo, cuando vivió en Nazaret también fue una mujer infatigable.
Como madre y esposa, tuvo siempre muchas responsabilidades, por ejemplo, no contaba con agua corriente en casa debido a que no existía tal tecnología en esa época; tampoco poseían un pozo propio, sino que debían ir al pueblo para extraer agua del pozo, y después llevarla hasta su hogar, resultando este trabajo muy arduo.
Además de esto, Maria realizaba el resto de las tareas domésticas, cuidaba a sus ancianos padres, colaboraba con sus vecinos y asistía a aquellos que estaban más necesitados.
Y, por supuesto, aún encontraba tiempo para orar, para estar cercana a Dios y alabarle.
Y como si fuera poco, hacía todo esto felizmente, sin protestas ni lamentos.
Por eso la laboriosidad es otra de las virtudes de María.
La Virgen María es como una mamá para todos nosotros. Ella siempre está trabajando muy duro, ayudando a las personas que necesitan ayuda y hablando con Dios por nosotros.
Cuando vivía en su casa en Nazaret también trabajaba mucho, por ejemplo, tenía que ir al pozo del pueblo para sacar agua y luego llevarla a casa, además de hacer todas las cosas normales del hogar y cuidar de sus padres ancianos, pero ella nunca se quejaba y siempre tenía tiempo para hablar con Dios.
Así que podemos pedirle ayuda a María cuando necesitemos algo porque ella siempre está ahí para escucharnos y ayudarnos.
¿Alguna vez te has fijado en todo lo que hacen papá y mamá para que la casa esté bonita y tú tengas comida rica? Pues la Virgen María era una mamá que trabajaba muchísimo y siempre con una sonrisa. En aquel tiempo no había grifos con agua ni lavadoras, así que María tenía que caminar cargando cántaros pesados hasta el pozo para traer agua a casa. También amasaba el pan, limpiaba la ropita de Jesús y cuidaba que todo estuviera en orden. María nos enseña que trabajar es una forma preciosa de amar a nuestra familia y a Dios.
A pesar de tener tantas cosas que hacer, María nunca decía "¡estoy cansada!" con mala cara ni se quejaba por tener que ayudar. Ella sabía que cada vez que barría el suelo o ayudaba a una vecina, estaba haciendo feliz a Dios. La laboriosidad significa hacer nuestras tareas con muchas ganas y prontitud, sin dejar las cosas para después. María es nuestra maestra en esto: ella era rápida para ayudar y muy cuidadosa en todo lo que hacía, demostrando que hasta los trabajos más pequeñitos son importantes.
Ser laboriosos como María nos ayuda a crecer fuertes y felices. Cuando recoges tus juguetes, cuando te esfuerzas por terminar tus dibujos o cuando ayudas a poner la mesa, te pareces un poquito más a nuestra Mamá del Cielo. Ella se pone muy contenta cuando ve que aprovechas el tiempo y que haces tus deberes con ilusión. Recuerda que no trabajas solo; María está a tu lado animándote para que cada cosa que hagas sea un regalo lleno de luz para Jesús.
Hoy puedes pedirle a la Virgen que te ayude a no tener pereza. Si te cuesta empezar a estudiar o si te da un poquito de flojera ayudar en casa, cierra tus ojitos y piensa en María caminando hacia el pozo con alegría. Ella te enseñará que cuando hacemos las cosas por amor, el trabajo se vuelve ligero y el corazón se llena de paz. ¡Qué bonito es ser un niño laborioso que, como María, siempre está listo para servir a los demás con el corazón contento!
Trabajar y realizar las responsabilidades propias, como estudiar y colaborar en el hogar, por ejemplo, e incluso encontrar tiempo para ayudar a los demás.
Además, se le debe indicar que lo haga sin quejarse, ya que Dios aprecia a aquellos que dar con alegría.
También sería conveniente hacerle reflexionar sobre qué sucedería si sus padres no cumplieran adecuadamente con sus obligaciones: si la casa no estuviera limpia, la ropa sin lavar o planchar, la comida sin preparar o la heladera vacía.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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