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Actualizado el 13 de enero de 2026
Es importante enseñarle al niño antes de ingresar a la escuela lo que tiene que ver con la teoría de la evolución, para que sepa que la religión no está en contra de la ciencia, y viceversa.
Dios hizo el día y la noche, las aguas y la tierra, los animales y las plantas, es decir, creó el mundo en su totalidad, pero cuando llegó la hora de crear al hombre lo hizo a su imagen y semejanza.
Esta es la gran diferencia entre el hombre y el mono, a pesar de la teoría que dice que el hombre desciende de este animal. Sólo el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios.
Cuando Dios creó las cosas, el último eslabón de la cadena de su creación, el último material que Dios preparó antes de crear al hombre, fue un primate, antecesor del mono tal como lo conocemos ahora y del hombre.
Antes de los monos que conocemos ahora, como por ejemplo el chimpancé, existía una especie de mono primitivo. Ese es el barro con el cual trabajó Dios.
El barro del que habla la Biblia, es símbolo del material previamente creado por Dios en un tiempo anterior, es decir, algo que está compuesto de dos materias ya creadas: el agua y la tierra.
Es decir que Dios para crear al hombre usó algo que ya estaba creado, y de la misma forma que la Biblia dice que el mundo se creó en siete días, sabiendo ya por lo que he explicado en las lecciones anteriores que no se trata de días de veinticuatro horas sino que se está hablando en forma figurada, en este caso el barro también está en forma figurada.
Dios se sirvió de ese barro, es decir de ese animal primitivo creado anteriormente por Él, para crear al hombre, con la diferencia que lo hizo a su imagen y semejanza y le dio alma haciéndolo de esta manera único y superior a todos los animales.
Sobre este primate, tal como se puede leer en la Biblia, el Señor exhaló su espíritu, es decir que le dio el alma.
Absolutamente nada en el mundo tiene alma: ni las piedras, ni las plantas, ni los animales, ni los monos, nada de lo que hay sobre la tierra tiene alma, sólo el hombre la tiene.
Cuando Dios hizo al hombre sopló su Espíritu sobre él, y esto es lo que le hace ser imagen y semejanza de Dios.
Por lo tanto el hombre no desciende del mono en el sentido que es un mono perfeccionado o que de pronto por una simple evolución del mono apareció el ser humano, pero en cambio, el hombre desciende del mono en el sentido que tiene parte de la materia de origen, es decir la misma raíz biológica y corporal con el mono.
¿Alguna vez has jugado con masa para modelar y has hecho figuras divertidas? La Biblia nos cuenta que Dios usó "barro" para crearnos, pero eso es una forma muy bonita de decir que Dios utilizó materiales que ya existían en la naturaleza. Antes de que aparecieran los seres humanos, Dios ya había creado a los animales, y entre ellos había unos muy especiales que se parecían un poquito a nosotros en su cuerpo. Dios tomó ese "material" biológico y lo transformó en algo completamente nuevo y superior.
Aunque nuestro cuerpo pueda parecerse al de los monitos porque tenemos manos y pies similares, hay algo que nos hace totalmente diferentes: el soplo de Dios. Imagina que el cuerpo es como una lámpara hermosa, pero el alma es la luz que la hace brillar. Dios se acercó a ese primer hombre y sopló Su propio Espíritu en él. En ese momento, dejamos de ser simples animalitos para convertirnos en hijos de Dios, con la capacidad de pensar, hablar y amar de una manera única.
La ciencia nos explica que nuestro cuerpo fue cambiando y evolucionando durante muchísimos años, pero la fe nos enseña que fue Dios quien dirigió todo ese proceso. Es como si Dios fuera un gran escultor que trabajó durante siglos para preparar el cuerpo perfecto. Cuando ese cuerpo estuvo listo, Dios le dio el regalo más grande: un alma eterna que nunca muere. Por eso somos tan valiosos; no somos solo huesos y músculos, somos espíritu y vida que vienen directamente del Cielo.
Así que, cuando vayas a la escuela y aprendas sobre la evolución, recuerda que no hay nada de malo en ello. Al contrario, nos enseña lo paciente y sabio que es Dios para crear cosas tan complejas. Al final de todo el camino de la creación, Dios nos puso a nosotros para que cuidáramos de todo el mundo. Siéntete muy feliz de ser un ser humano, porque eres la única criatura en toda la Tierra que puede mirar al cielo y decirle a Dios: "¡Gracias, Papá, por hacerme tan especial!".
Hacerle ver al niño las semejanzas con el mono: los dedos prensiles, la posibilidad de andar a pie, la cara; pero también las diferencias: no pueden vencer sus instintos, no son responsables de sus actos, no tienen la capacidad de amar profundamente como lo pueden hacer los seres humanos, aunque amen a sus crías por instinto.
Y la diferencia más importante: no tienen alma y no tienen la capacidad para saber que fueron creados por un Dios que lo ama y protege
Diferencia entre el hombre y la mujer
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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