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Actualizado el 13 de enero de 2026
Cuando la Iglesia católica apostólica romana dice que Jesús es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, que existía desde siempre porque era Dios, y que comparte la única naturaleza humana con el Padre y con el Espíritu, no es un invento de ella misma, sino que simplemente está enseñando lo mismo que enseñó Jesús.
Esta realidad sobre Dios no la hubiéramos conocido si no nos la hubiera enseñado Él mismo.
Los hombres ya sabían que existía Dios y su pueblo elegido, los judíos, ya sabían que existía un solo Dios.
Pero lo que nadie conocía era que ese Dios en el que creían y conocían era a la vez uno y trino, es decir que era un único Dios y tres personas distintas, iguales en naturaleza y en dignidad.
¿Pero conocer esta enseñanza tiene alguna importancia para nosotros? Pues sí, muchísima.
El hecho de que exista un solo Dios nos habla del gran valor que tiene la unidad.
La unidad es algo que hay que defender siempre y por lo que hay que luchar, dispuestos a pagar el precio de ceder en todo menos en lo que sea absolutamente esencial.
Si sólo existiera un Dios, como creían los judíos, la unidad podría convertirse fácilmente en uniformidad, por eso es muy importante que la unidad quede equilibrada con la diferencia, es decir, con la Trinidad.
El hecho de que existan tres personas distintas nos habla de la importancia de respetar al otro como es, de no querer que el otro sea una prolongación de nosotros mismos, de aceptar que es distinto y de dar gracias porque sea distinto, pues eso nos enriquece.
En el equilibrio entre unidad y respeto a las legítimas diferencias se encuentra la imitación que debemos hacer de Dios.
Dios es uno, no uniforme, pero a la vez es trino y no anárquico ni caótico.
Dios es uno y trino.
Por lo tanto la unidad es el primer valor, pero no a costa de despersonalizar al otro para que deje de ser él mismo.
Pon en práctica tu fe y haz la diferencia
¿Alguna vez has notado que en tu familia todos son diferentes pero se mantienen siempre unidos por el amor? Dios nos enseñó un secreto maravilloso sobre Él mismo: es la Santísima Trinidad. Esto significa que hay un solo Dios, pero en Él viven tres Personas que se aman muchísimo: el Padre, el Hijo que es Jesús, y el Espíritu Santo. Es como un equipo perfecto donde cada uno es especial, pero siempre están juntos trabajando por nosotros. Conocer este secreto nos ayuda a entender que Dios no está solo, sino que es una familia de amor infinito.
Imagina que tienes tres velas encendidas. Cada llama es distinta y brilla por sí misma, pero si las juntas, la luz se hace una sola y calienta mucho más. Así es Dios: el Padre nos creó con mucho cariño, Jesús vino al mundo para ser nuestro Salvador y el Espíritu Santo vive en nuestro corazón para darnos fuerza. Aunque hacen cosas diferentes, los tres son el mismo Dios. Esto nos enseña que nosotros también debemos estar unidos a nuestros amigos y familiares, respetando que cada uno es único y especial, tal como Dios lo planeó.
Respetar a los demás es una forma hermosa de imitar a Dios. A veces queremos que todos piensen igual que nosotros, pero la Santísima Trinidad nos enseña que ser diferentes es algo muy bueno que nos enriquece. Si aprendemos a escuchar a los demás y a valorar sus talentos, nuestra vida será como un coro donde muchas voces distintas cantan una misma canción preciosa. Dios es uno y es amor, y quiere que nosotros también vivamos en esa unidad tan especial, cuidándonos unos a otros sin dejar de ser quienes somos.
Que esta semana intentes ver a Dios en las personas que te rodean. Al ver que tu hermanito o tu compañero es distinto a ti, recuerda que esa diferencia es un regalo de Dios para que el mundo no sea aburrido. La unidad no es que todos seamos iguales, sino que todos nos amemos mucho a pesar de nuestras diferencias. Al rezar el Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, siente mucha alegría de pertenecer a la gran familia de Dios, donde siempre hay un lugar para todos y donde el amor nunca se termina.
Empezar por ponerse en el lugar de alguien del propio hogar, sobre todo de aquel que menos entendemos su comportamiento o con el que más conflicto tenemos, sea el padre, la madre, el hermano menor, etcétera.
Luego hacerlo con respecto a las personas que no pertenecen a nuestra familia, como por ejemplo las pertenecientes a la escuela, poniéndose en el lugar del maestro o profesor, del compañero menos popular, para poder así entenderle y hacerle la vida más fácil.
Tal como nos gustaría que hicieran con nosotros
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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