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Actualizado el 13 de enero de 2026
Los milagros son eventos extraordinarios que ocurren en la vida de las personas y que se atribuyen a la intervención divina. Estos actos sobrenaturales, que pueden manifestarse de múltiples maneras, como curaciones inexplicables, eventos naturales sobrenaturales o cambios en la vida de los individuos, sirven para reafirmar la fe y la confianza en Dios.
A lo largo de la historia, tanto en la Biblia como en la vida de los santos, los milagros han sido testigos de la presencia de Dios en el mundo y de su poder para transformar vidas. Cada milagro es una manifestación del amor y la misericordia de Dios, recordándonos que Él está siempre presente y dispuesto a ayudarnos.
Jesús se hallaba junto al lago de Genesaret rodeado de muchos seguidores.
La gente se agolpaba alrededor de él ansiosa de oír la palabra de Dios.
En un momento, Jesús vio dos barcas a la orilla del lago, cuyos pescadores se habían bajado y estaban lavando las redes.
Una de ellas era de Simón, el apóstol al cual más tarde Jesús le pondría el nombre de Pedro y sobre el cual fundaría su Santa Iglesia. En esta barca Jesús decide subirse, y pidiéndole que la desviase un poco de tierra, se sentó dentro de ella predicando desde la barca al numeroso gentío.
Luego de terminar sus enseñanzas, Cristo le dice a Simón que guiara mar adentro y echará sus redes para pescar. Pero Simón desilusionado le responde que estuvieron toda la noche tratando de pescar algo con mucho esfuerzo y no lo habían logrado. Pero, obediente, echó la red al mar.
Y allí se produce un nuevo milagro. Apenas echada, sacó tanta cantidad de peces, que la red se rompía. Tuvieron que hacerle señas a los compañeros de la otra barca para que viniesen y los ayudasen.
Finalmente las dos barcas se llenaron de tantos peces que poco faltó para que se hundiesen.
Se presentó ante Jesús un jefe de la sinagoga llamado Jairo, el cual se postró a sus pies suplicándole que viniese a su casa pues tenía una hija única cercana a los 12 años de edad que se estaba muriendo.
Entonces, alguien se acerca el jefe de la sinagoga y le informa que ya ha muerto su hija, y que por lo tanto ya no tenía sentido el pedido que él estaba haciendo al Maestro.
Pero Jesús, apenas oyó esto, le dijo al padre de la niña:
"No temas, basta que creas y ella vivirá".
Jesús de todas formas fue a la casa de Jairo y entró allí solamente con sus apóstoles Pedro, Santiago, y Juan, y con los padres de la pequeña.
Entonces, Jesús la tomó de la mano y le dijo en voz alta:
"Niña, levántate"
Y allí se produce otro milagro de Jesús: la niña que estaba muerta, ante el asombro de sus padres, se levantó al instante.
Jesús entonces mandó que le diesen de comer.
¿Alguna vez has visto cómo una pequeña luz puede iluminar toda una habitación a oscuras? Los milagros de Jesús son como chispas de esa luz divina que nos muestran que para Papá Dios nada es imposible cuando confiamos en Su poder infinito. En la historia de la pesca milagrosa, aprendemos que la obediencia es como una llave mágica que abre las puertas de las bendiciones más grandes. Pedro y sus amigos estaban muy cansados y un poquito tristes porque no habían pescado nada en toda la noche, pero en cuanto decidieron confiar en la palabra de Jesús, ¡las redes se llenaron tanto que casi no podían con ellas!, recordándonos que Dios siempre premia nuestra fe.
Jesús también nos enseña que Su amor es mucho más fuerte que cualquier miedo o dolor que podamos sentir. Imagina a Jairo, un papá que estaba muy preocupado porque su hijita estaba enferma; él sentía que su corazón estaba chiquitito de la tristeza, pero Jesús lo miró a los ojos y le dio paz con una frase preciosa: "No temas, basta que creas". Al tomar la mano de la niña y ayudarla a levantarse, Jesús demostró que Él es el Señor de la vida y que siempre está presente para darnos esperanza, abrazándonos en los momentos que parecen más difíciles y oscuros.
Estas historias no son solo cuentos de hace mucho tiempo, sino pruebas reales del cariño inmenso que Jesús tiene por cada uno de nosotros hoy mismo. Él conoce tu nombre, sabe lo que necesitas y se preocupa por tu familia con el mismo amor con el que cuidó a Pedro en el mar y a la hija de Jairo en su casa. Al conocer estos milagros, nuestro corazón se llena de una seguridad muy especial, sabiendo que estamos en las mejores manos posibles y que Jesús camina a nuestro lado, cuidando cada uno de nuestros pasos.
Finalmente, es hermoso recordar que tú también puedes ser un pequeño milagro de Dios para las personas que te rodean. Cuando ayudas a un amiguito que se siente solo, cuando consuelas a alguien que llora o cuando haces tus tareas con una sonrisa, estás reflejando la luz de Jesús en el mundo entero. La fe es una aventura maravillosa que nos invita a mirar todo con ojos de esperanza, sabiendo que para los niños que aman a Dios, la vida siempre está llena de sorpresas hermosas, de color y de Su gracia protectora que nunca nos abandona.
Esta semana, comprométete a reconocer los milagros cotidianos que ocurren en tu vida. Tómate un momento cada día para reflexionar sobre las pequeñas bendiciones y momentos extraordinarios que te rodean. Puede ser un acto de amabilidad, una respuesta a una oración o una conexión especial con alguien. Anota al menos tres de estos milagros y compártelos con un amigo o familiar; esto no solo fortalecerá tu propia fe, sino que también inspirará a otros a ver la mano de Dios en sus vidas.
Además, busca crear un ambiente propicio para que los milagros florezcan en tu entorno. Al ser más gentil y compasivo con quienes te rodean, puedes ser un instrumento de Dios para actuar en la vida de otros. Piensa en maneras de ofrecer apoyo a aquellos que lo necesiten o en cómo puedes contribuir a tu comunidad. Cada pequeño gesto de amor y bondad puede convertirse en un gran milagro en la vida de otra persona.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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