¿A Qué Obliga el Cuarto Mandamiento de la Iglesia Católica? Actualizado el 13 de enero de 2026 El cuarto precepto de la Iglesia Católica Apostólica Romana ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
La víspera de su Pasión, Jesús envió a Pedro y a Juan, que eran de toda su confianza, a preparar lo necesario para celebrar la Pascua.
A la caída del día, Jesús y sus discípulos se hallaron reunidos en el cenáculo, comiendo el cordero pascual según lo ordenaba la ley. Esta cena del día Jueves Santo es conocida como la Última Cena.
Al fin de la cena, Jesús se levanta de la mesa, se ciñe un lienzo, echa agua en un librillo, y lava los pies a los apóstoles.
Con este acto de lavar los pies a los hombres, Jesús quiso darnos un ejemplo de humildad y enseñarnos con qué pureza hay que acercarse a la Sagrada Comunión.
Después de haber lavado los pies a sus apóstoles, Jesús se sentó de nuevo a la mesa.
Entonces, realizó un acto con el cual instituye el Sacramento de la Eucaristía:
Jesús tomó un pan, lo bendijo, lo partió en pedazos y lo dio a sus discípulos diciendo:
"Tomen y coman, este es mi Cuerpo que será entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía."
Inmediatamente, tomó el cáliz, dio gracias y se los entregó diciendo:
"Beban todos de él. Esta es mi sangre, la sangre de la Nueva Alianza que será derramada para la remisión de los pecados. Cuántas veces hagan esto, háganlo en memoria mía."
De esta manera, con estas sencillas palabras, Jesús instituyó el Sacramento de la Eucaristía.
Además, con el mandato que les dio a sus apóstoles de que realizaran este acto en memoria suya, hizo de sus apóstoles los sacerdotes del Nuevo Testamento.
Este sublime misterio se renueva cada vez que se celebra la Santa Misa.
La Eucaristía no es solo un recuerdo simbólico; es una participación real en el Cuerpo y Sangre de Cristo, un sacramento que nos une a Él y a la comunidad de creyentes. Este sacramento nos ofrece la gracia necesaria para vivir nuestra fe y ser testigos del amor de Dios en el mundo.
Al lavar los pies de sus discípulos, Jesús nos muestra que el verdadero liderazgo y el espíritu de la comunidad se basan en el servicio a los demás. Este acto de humildad nos invita a vivir nuestra fe a través de acciones concretas de amor y servicio hacia los demás.
¿Alguna vez has tenido una cena muy especial con las personas que más amas? Jesús, antes de ir al Cielo, quiso tener una cena de despedida con sus mejores amigos. En ese momento, Él hizo algo maravilloso para quedarse siempre cerquita de nosotros: tomó el pan y el vino, les dio las gracias a Dios Papá y nos regaló Su presencia real. Ahora, cada vez que vamos a la Misa, ese mismo milagro vuelve a ocurrir y Jesús nos espera con todo Su amor en el altar.
Jesús también nos enseñó que ser Sus amigos significa cuidar de los demás. Por eso, antes de cenar, se arrodilló para lavar los pies de Sus discípulos, como lo hace una mamá o un papá cuando nos cuidan con ternura. Él nos mostró que el amor más grande se demuestra sirviendo a los hermanos, siendo humildes y compartiendo lo mejor que tenemos en el corazón con quienes nos rodean cada día.
La Eucaristía es el regalo más hermoso porque es el mismo Jesús quien se hace pequeñito para entrar en nuestra alma. Es como un alimento celestial que hace que nuestro espíritu crezca lleno de luz y de paz. Cuando somos buenos con nuestros compañeros y obedecemos con alegría, estamos viviendo ese regalo que Jesús nos dejó en la Última Cena, demostrando que somos Sus pequeños discípulos en el mundo.
Nunca olvides que Jesús prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Cada vez que ves el Sagrario o participas en la Santa Misa, recuerda que Él está allí vivo, escuchando tus oraciones y abrazándote con Su gracia. Que este hermoso sacramento sea siempre tu tesoro más grande, ayudándote a brillar como una estrellita que guía a otros hacia el inmenso amor de nuestro Salvador.
Tu propósito semanal es reflexionar sobre la importancia de la Eucaristía en tu vida. Considera participar en la Misa, y si ya lo haces, busca maneras de profundizar tu comprensión y aprecio por este sacramento.
Además, busca oportunidades para servir a aquellos que te rodean, siguiendo el ejemplo que Jesús nos dio.
Jesús en el Huerto de Getsemaní
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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