Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Sobre las virtudes teologales de la fe , la esperanza y la caridad en María ya hablé en las lecciones anteriores, ahora le toca el turno a la humildad.
María, la Santísima Virgen, es, como vimos, un ejemplo de todas las virtudes, incluída la humildad.
Según San Luis María Griñón de Monfort, Dios se sintió atraído por María por su pureza, pero fue su humildad la que le llevó a encarnarse en ella.
Sin humildad, María habría caído en el pecado del orgullo y habría vuelto sus dones contra Dios. Sin embargo, María siempre reconoció que sus dones venían de Dios y le dio crédito por ellos.
El Magnificat, que lo encontramos en, Lucas 1, 46-55, es un ejemplo perfecto de esta actitud agradecida reconociendo que "el Señor ha hecho en mí grandes obras".
"Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre"
María vivió la humildad de dos maneras extraordinarias:
En primer lugar, aceptó los planes de Dios sin comprenderlos del todo, como cuando llegó a Belén y no encontró sitio en la posada, o cuando crucificaron a su Hijo.
También aceptó que Dios pudiera cambiar sus planes sin necesidad de dar explicaciones, como cuando todo parecía tranquilo en Belén pero tuvieron que huir a Egipto
Nosotros por lo general, al contrario de María, a menudo nos frustramos cuando las cosas no salen como las habíamos planeado y nos alejamos de Dios cuando no entendemos lo que está pasando.
Hay tres maneras sencillas de intentar ser como María y practicar la humildad:
recordar que todas las cosas buenas de nuestra vida vienen de Dios
aceptar que a veces no entenderemos por qué Dios nos deja pasar por momentos difíciles
estar de acuerdo con el hecho de que nuestros propios planes no siempre salen bien.
Inténtalo y verás cómo te sientes.
La Virgen María, la mamá de Jesús, es un gran ejemplo de humildad. Ella siempre recordaba que todo lo que tenía venía de Dios y nunca se enorgullecía. Si ella hubiera sido orgullosa, como Satanás, habría pecado, pero ella era muy humilde y aceptaba los planes de Dios, aunque no siempre los entendiera.
A veces las cosas no salen como queremos o tenemos ganas, pero una persona humilde como María acepta lo que Dios dispone porque sabe que todo viene de su amor.
¿Alguna vez has ganado un juego o has hecho un dibujo precioso y has sentido muchas ganas de que todos te aplaudan? Eso se siente muy bien, pero la Virgen María nos enseña un secreto todavía más hermoso llamado humildad. Ser humilde no es pensar que no valemos nada, sino recordar que todo lo bueno que somos y todo lo que sabemos hacer es un regalo que Dios nos prestó. María era la mujer más maravillosa del mundo, pero ella siempre decía que era la pequeña servidora del Señor.
Imagina que tu corazón es como una tacita. Si la tacita está llena de "yo, yo y solo yo", no queda espacio para que Dios ponga su amor. María mantenía su corazón vacío de orgullo para que Dios pudiera llenarlo por completo. Por eso, cuando el ángel le dijo que sería la mamá de Jesús, ella no se puso presumida ni se creyó mejor que los demás. Al contrario, dio las gracias a Dios porque Él se había fijado en alguien tan sencilla como ella.
A veces nos pasa que queremos que las cosas se hagan exactamente como nosotros decimos, y si no, nos enfadamos. María también tuvo momentos donde los planes cambiaron: tuvo que viajar lejos y hasta dormir en un establo porque no había sitio para ella. Pero como era humilde, aceptó todo con paz, sabiendo que Dios la cuidaba. Ella nos enseña que ser sencillos nos hace más fuertes y mucho más felices que querer mandar siempre sobre los demás.
Tú puedes practicar la humildad de María cada día de una forma muy fácil. Cuando alguien te diga que has hecho algo muy bien, sonríe y piensa en tu interior: "Gracias, Dios mío, por ayudarme". Y cuando las cosas no salgan como tú querías, respira profundo y confía. María te llevará de la mano para que aprendas que los niños más grandes a los ojos de Dios son precisamente los que saben hacerse pequeños y humildes como ella. ¡Qué alegría es vivir con un corazón sencillo y lleno de luz!
Empezar a vivir como María, reconociendo que Dios tiene el control y que no siempre podemos comprender Sus caminos.
Dejar de ser prepotentes con Dios y aprender a someternos a Su voluntad y aceptar todo lo que Él ordena, sabiendo que todo proviene de Su amor.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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