Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 5 Actualizado el 13 de enero de 2026 Hoy hablamos sobre la venida del Espíritu Santo, un acont...
Actualizado el 13 de enero de 2026
En medio de los obstáculos que enfrentó en su vida, María mantuvo su fe y confianza en el amor de Dios, y esperó que cumpliría lo que Él había prometido.
Cuando llegó a Belén y no encontró un lugar adecuado para que naciera su Hijo, María confió en que aparecería algún sitio donde Jesús pudiese nacer y estar seguro.
Del mismo modo, cuando su Hijo murió, María no dudó de que se cumpliría la promesa de su resurrección.
La esperanza de María le sirvió de gran ayuda para enfrentar las dificultades y esperar el cumplimiento de las promesas.
Sin la esperanza, María habría sucumbido al nerviosismo y la desesperación, alejándose de Dios y cometiendo errores que habrían perjudicado tanto a ella como a su Hijo.
En cambio, ella mantuvo la paciencia y esperó a que se cumplieran las promesas de Dios, ya fuera la aparición de la humilde cueva de Belén o la llegada del tercer día en que su Hijo resucitaría.
María es un modelo de esperanza, que nos enseña a tener paciencia y confiar en que Dios cumplirá sus promesas, aunque a veces a nosotros nos parezca que no lo está haciendo.
¡Pero cuidado! No es tampoco llegar al extremo de sentarse y esperar que todo lo haga Dios, sino que también debemos hacer nuestra parte y llevar a cabo nuestras tareas, pero siempre confiando en que es el Señor quien realiza las cosas cumpliendo lo prometido.
Había una vez una mujer llamada María que creía en Dios y confiaba mucho en Él, por eso la elije para que sea la mamá de su Hijo.
Cuando tuvo a su bebé, no encontró un lugar para que naciera, pero ella sabía que Dios encontraría un lugar seguro para él.
Y cuando su hijo murió, ella confió en que Dios lo traería de vuelta a la vida como había prometido.
La esperanza de María la ayudó a superar las dificultades y esperar el cumplimiento de las promesas de Dios.
Ella nos enseña a tener paciencia y confiar en que Dios siempre cumple lo que promete.
¿Alguna vez has esperado con muchísima alegría el día de tu cumpleaños o una sorpresa especial? Esa sensación de saber que algo bueno va a pasar se llama esperanza. La Virgen María es nuestra gran maestra de la esperanza porque, incluso cuando las cosas parecían difíciles, ella siempre mantenía una sonrisa en su corazón. Ella sabía que Dios es un Padre que nunca rompe sus promesas, y por eso caminaba tranquila, confiando en que cada paso que daba estaba guiado por la mano amorosa del Señor.
Imagina que vas por un camino oscuro pero llevas una pequeña linterna que nunca se apaga; así era la esperanza para María. Cuando llegó a Belén y no había una camita suave para el Niño Jesús, ella no se puso triste ni se quejó, sino que esperó con paciencia porque sabía que Dios cuidaría de ellos. La esperanza nos ayuda a ser valientes y a entender que, aunque a veces tengamos que esperar un poquito, el plan de Dios siempre es el más hermoso y perfecto para nosotros.
María nos enseña que la esperanza no es quedarse sentados sin hacer nada, sino trabajar con amor mientras confiamos en el Cielo. Ella preparó los pañales para Jesús y cuidó su hogar con mucha dedicación, siempre con la seguridad de que Dios estaba a su lado. Nosotros también podemos ser como ella si hacemos nuestras tareas con alegría, ayudamos en casa y tratamos bien a nuestros amigos, sabiendo que Jesús se pone muy feliz cuando nos ve esforzarnos y confiar en Su bondad.
Al final del día, la esperanza es como un abrazo de Dios que nos dice que todo estará bien. Cuando rezas y le pides a la Virgen María que te ayude, ella te enseña a mirar el futuro con ojos brillantes y un corazón lleno de paz. Que siempre recuerdes que, de la mano de nuestra Madre del Cielo, nunca caminamos solos, porque la esperanza es el motor que nos lleva a vivir felices y seguros de que el amor de Dios triunfa sobre cualquier dificultad.
Que el niño entienda que nuestra esperanza se basa en la esperanza de María y que adquiera la capacidad de confiar en Dios y tener paciencia.
Una de las características negativas de los adolescentes inmaduros es su impaciencia por obtener todo de inmediato, por lo tanto, es importante enseñarles gradualmente a esforzarse y perseverar para lograr sus objetivos con la ayuda divina.
La esperanza, la paciencia y la perseverancia están estrechamente relacionadas y es conveniente que los pequeños las desarrollen desde temprana edad.
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FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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