Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Como vimos en la lección anterior, María está al pie de la Cruz acompañando a su Hijo.
Justo antes de morir, Jesús repartió lo único que le quedaba: el amor de su Madre.
Él nos lo dio a todos nosotros y le encomendó a su Madre ser nuestra madre, y como si fuera poco, nos pidió que la cuidáramos, que fuéramos sus hijos.
Fue un gran regalo para nosotros, el último antes de su muerte y resurrección, y a partir de ese momento, Nuestra Señora se convirtió en nuestra Madre.
Ella ya había actuado como abogada de nosotros ante Dios; ahora se convirtió en mucho más que eso: verdaderamente nuestra Madre.
Pero, ¿qué tenía ella que decir al respecto? Lo que Jesús le pedía a la Virgen María no era que se convirtiera en madre sólo de los buenos y santos, lo que hubiera sido relativamente fácil, no era eso, sino que le estaba pidiendo que se convirtiera en madre incluso de los pecadores, o sea de toda la humanidad.
Si Él había venido por los enfermos en lugar de los sanos, por los pecadores en lugar de los justos, entonces María necesitaba ser la Madre de aquellos que no merecían la salvación pero que la necesitaban aún más que los demás.
También estaban entre ellos los que habían matado a su Hijo, porque en ese momento ninguno era más pecador que ellos, pero si Jesús los había perdonado y pedido al Padre que los perdonara, ahora le pedía a su Madre que los aceptara como hijos suyos y se convirtiera en su abogada ante Dios, tal como lo había hecho Él mismo.
Le estaba pidiendo mucho, pero la Virgen María aceptó sin dudarlo. Ella no podía negarle nada y tampoco quería negarnos a nosotros, así que desde ese momento, así como Juan la recibió en su casa como su Madre, Ella nos recibió a todos como a sus hijos en su corazón.
Jesús nos quiere mucho y por eso quiere que tengamos a alguien especial que nos cuide, como nuestras propias mamás.
Así que nos dio a su madre, María, para que fuera nuestra madre también.
Además le pidió a la Virgen María que fuera madre de todos, no sólo de los buenos sino que también de aquellos que hicieron cosas malas como matar a su Hijo, porque aunque cometieron errores, también necesitaban amor y perdón.
Ella siempre estará ahí para amarnos y protegernos, tal como lo hacen nuestras mamis.
Jesús quiere que su Madre nos acepte como hijos suyos y nos ayude a encontrar el camino correcto hacia Dios.
¿Alguna vez has compartido tu juguete favorito con un amigo para que él también fuera feliz? Pues imagínate que Jesús, en el momento más importante de Su vida, decidió compartir con nosotros lo más valioso que tenía en este mundo: a Su propia Mamá. Mientras estaba en la Cruz, Jesús miró a Su mamá María y a Su gran amigo Juan, y nos dio el regalo más hermoso de todos. Le dijo a María que, desde ese momento, ella sería la mamá de todos nosotros, y nos pidió a nosotros que la amáramos y la cuidáramos mucho.
María es una mamá del Cielo muy especial porque tiene un corazón gigante donde cabemos todos los niños del mundo. No importa si a veces nos portamos mal o si nos olvidamos de rezar; ella nunca deja de amarnos. Jesús quiso que tuviéramos a María para que ella nos tomara de la mano cuando tenemos miedo y nos enseñara a hablar con Dios. Ella es como una luz que brilla siempre para que nunca nos perdamos en el camino, cuidándonos con la misma ternura con la que cuidó al Niño Jesús cuando era pequeñito.
¿Sabes qué hace una mamá cuando su hijo se equivoca? Lo ayuda a levantarse y le da un beso para que se sienta mejor. Así es María con nosotros. Ella reza por nosotros y le pide a Jesús que nos perdone y nos dé mucha fuerza para ser niños buenos y valientes. Por eso, cuando te sientas solito o necesites ayuda, puedes decir: "María, Madre mía, ayúdame". Ella corre enseguida a nuestro lado porque una madre nunca abandona a sus hijos, especialmente cuando más la necesitan.
Hoy podemos darle las gracias a Jesús por este regalo tan maravilloso. Tener a María como nuestra Madre del Cielo es saber que siempre tenemos a alguien que nos mira con amor desde arriba y nos protege cada día. Ella nos enseña a ser obedientes, a compartir y a querer mucho a los demás. ¡Qué alegría tan grande es saber que la mamá de Jesús es también nuestra mamá! Cada vez que veas una imagen de la Virgen María, recuerda que ella te está sonriendo y que siempre, siempre, te lleva guardadito en su corazón.
Es crucial enseñarle a los pequeños a acercarse a la Virgen María sin miedo, independientemente de su distancia de Dios o la plenitud del pecado.
Además este sería un momento oportuno para explicarles el significado del Rosario y las letanías.
Recordar siempre que Ella es nuestra Madre y nunca dejará de cuidarnos, incluso cuando no lo merezcamos.
María y la Resurrección de Jesús
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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