Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 6 Actualizado el 13 de enero de 2026 En los primeros días de la Iglesia, a medida que crecía e...
Actualizado el 13 de enero de 2026
La Iglesia estableció, ya desde los primeros tiempos, que los sacramentos eran siete, y que mientras algunos de ellos podían ser recibidos varias veces, otros sólo se podían recibir una vez en la vida.
Los sacramentos pertenecen a la Iglesia y son instituidos por Cristo.
Es por ello que los ritos no pueden modificarse, pues no son una creación ni de la comunidad que los va a recibir ni del sacerdote celebrante.
El mismo catecismo de la Iglesia Católica en su artículo número 1125 expresa que ningún rito sacramental puede ser modificado o manipulado a voluntad del ministro o de la comunidad.
Las celebraciones litúrgicas de los sacramentos no son celebraciones privadas, aunque en ellas haya pocas personas. Por lo tanto, debemos recordar siempre que son celebraciones de la Iglesia.
Esto quiere decir que es Cristo quien celebra, pues la Iglesia es presidida por Él, y por lo tanto se deben respetar las normas litúrgicas, nos gusten o no.
Los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, y el Orden sacerdotal son los que no se pueden recibir más de una vez ya que imprimen carácter.
El resto de los sacramentos, es decir, la Eucaristía, el Matrimonio, la Unción de los enfermos, y la Penitencia o Confesión, pueden recibirse varias veces.
De este modo cada uno de estos sacramentos no solo aporta una dimensión única a nuestra vida cristiana, sino que también nos ofrece oportunidades invaluables para experimentar la gracia divina en distintos momentos de nuestro recorrido.
Reflexionemos sobre el don de estos sacramentos, permitiéndonos ser transformados y enriquecidos en nuestro caminar con el Señor, en la comunidad y en cada aspecto de nuestra existencia.
¿Alguna vez has usado un sello que deja una marca que no se puede borrar? Pues algo así de asombroso sucede con algunos sacramentos. En la Iglesia, hay tres regalos de Jesús que son tan especiales que se reciben una sola vez en toda la vida: el Bautismo, la Confirmación y el Orden Sacerdotal. Decimos que estos sacramentos "imprimen carácter", lo que significa que dejan una huella invisible pero imborrable en nuestra alma, como un sello real que le dice a todo el universo que pertenecemos a Dios para siempre.
Imagina que tu alma es como un pergamino precioso donde Jesús pone Su firma personal. Una vez que ese sello está ahí, nada ni nadie lo puede quitar; por eso no hace falta volver a bautizarse o confirmarse, porque la marca de Dios ya vive en nosotros. Es una señal de honor que nos identifica como Sus hijos, Sus soldados valientes o Sus ministros. Es como nacer de nuevo en una familia donde el amor nunca se termina, y esa marca es la prueba de que siempre tendremos un lugar reservado en el corazón de nuestro Padre Celestial.
Aunque no podamos ver esa marca con nuestros ojos físicos, Jesús sí la ve y se pone muy feliz cada vez que nos portamos como verdaderos hijos Suyos. Esa huella nos da una dignidad muy grande y nos recuerda que tenemos una misión importante en el mundo: llevar la luz y el amor de Dios a todas partes. Por eso, aunque los ritos de la Iglesia parezcan serios, en realidad son momentos de una alegría inmensa donde Dios nos asegura que Su protección estará con nosotros cada segundo de nuestra existencia.
Aprender sobre los siete sacramentos es como descubrir un mapa del tesoro. Algunos nos marcan para siempre y otros nos ayudan a caminar día a día, como la comunión o el perdón de nuestros pecados. Lo más importante es saber que todos estos regalos fueron inventados por Jesús porque nos ama muchísimo y quiere que nuestra alma esté siempre fuerte y brillante. Al respetar las normas de la Iglesia, estamos cuidando estos tesoros sagrados que nos ayudan a crecer como niños santos, llenos de paz y listos para compartir la felicidad cristiana con los demás.
Aprender de memoria los nombres de los siete sacramentos y saber para que sirve cada uno de ellos.
Además realizar el firme propósito de estar atentos en la Misa, y no hablar o jugar mientras tiene lugar la celebración, siendo conscientes de que allí está Cristo.
Tener presente también que es fundamental cumplir las normas litúrgicas y respetar la Eucaristía, pues en ella se va a hacer presente Jesucristo
Requisitos del Sacramento del Bautismo
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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