Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
En los Sacramentos también encontramos a Jesús presente, aunque de otra manera.
Los sacramentos son signos sensibles, es decir que la gracia de Dios nos llega a través de algo que podemos captar con nuestros sentidos.
Los sacramentos son los canales a través de los cuales nos llega la gracia de Dios, siempre con un objetivo determinado y para situaciones concretas de nuestra vida.
Dios no se nos impone jamás por la fuerza, no nos priva de nuestra libertad ni nos esclaviza aunque sea para nuestro bien.
El Señor respeta la libertad de cada una de las personas, y tanto lo hace, que permite que se le ofenda tanto a Él como al prójimo, y a pesar de poder ayudar en todo al hombre, no lo hace si éste no se lo pide.
Por eso es que para que sepamos que podíamos contar con su ayuda, Jesús exhortó a que fuéramos nosotros los que pidiéramos su ayuda cuando dijo:
"Pidan y se les dará, llamen y se les abrirá."
(Mateo 7,7)
De este modo, Jesús nos dice que Dios está siempre dispuesto a ayudar, pero jamás lo hace si no es con el consentimiento humano, es decir, si no se lo pedimos.
Para pedir debemos hacerlo con humildad, pues de esa forma reconocemos la superioridad de Dios sobre nosotros, aceptando que nosotros somos inferiores a Él.
¿Sabías que Jesús es un caballero muy educado que siempre espera a que le abramos la puerta de nuestro corazón? Él es el Rey del universo y tiene todo el poder para ayudarnos, pero nos ama tanto que respeta nuestra libertad y prefiere que seamos nosotros quienes lo invitemos a participar en nuestra vida. Imagina que Jesús está siempre muy cerquita de ti, como un mejor amigo que lleva una mochila llena de regalos y soluciones, pero espera con mucha paciencia a que tú le digas: "Jesús, ¿me ayudas con esto?". En ese mismo momento, Él comienza a trabajar para darnos Su gracia y Su paz.
Pedirle ayuda a Dios es un acto de humildad muy bonito que nos hace sentir más unidos a Él. Jesús mismo nos enseñó unas palabras mágicas en el Evangelio: "Pidan y se les dará". Esto significa que no hay nada demasiado pequeño o demasiado grande que no podamos contarle en nuestra oración. Al pedir, estamos reconociendo que Dios es nuestro Padre del Cielo que todo lo puede, y nosotros, como Sus hijos pequeños, confiamos totalmente en Su bondad. Es como cuando le pides a mamá o a papá que te ayuden a alcanzar algo que está muy alto; sabes que ellos te quieren y harán lo mejor para ti.
A veces, podemos confundirnos y pensar que Dios es como un genio que tiene que hacer todo lo que nosotros mandamos, pero eso se llama exigir y no está bien. Jesús no es nuestro sirviente, es nuestro Dios y Señor. Por eso, cuando le pedimos algo, debemos hacerlo con mucho respeto, sabiendo que Él sabe mucho mejor que nosotros qué es lo que realmente nos hará felices. Si alguna vez pedimos algo y no sucede exactamente como queríamos, debemos estar tranquilos, porque seguramente Dios nos está preparando un regalo mucho más grande y mejor en el futuro.
Que esta semana practiques mucho el arte de pedir con humildad. Cada vez que sientas que algo es difícil o te sientas un poquito triste, cierra tus ojos y llama a Jesús. Él te prometió que si llamas, la puerta se abrirá. Vivir de la mano de Dios nos hace sentir valientes y seguros, porque sabemos que tenemos el auxilio del Cielo siempre a nuestra disposición. Que tu oración sea siempre un diálogo lleno de confianza, donde le entregas tus deseos a Dios y dejas que Su amor infinito guíe cada uno de tus pasos.
Es importante distinguir la diferencia entre pedir y exigir, ya que muchas veces, y sin maldad, exigimos en vez de pedir:
Además, exigiendo, corremos el peligro de caer en la amenaza o el chantaje, como por ejemplo cuando se le pide algo a Dios pero se le amenaza diciéndole que si no nos concede lo que queremos, vamos a dejar de tener fe en Él o vamos a dejar de ir a Misa.
Pedirle a Dios no sólo cosas materiales, sino que también espirituales, para que podamos ser mejor personas.
Recordar siempre que estamos pidiendo un favor a Dios, con humildad, nunca con soberbia.
Y si no se nos da aquello que pedimos, jamás debemos enojarnos, sino que debemos aceptar que aunque ahora no lo entendamos, es lo mejor para nosotros.
Jesús nos ayuda con sus presencias en la tierra
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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