EL NACIMIENTO DE JESÚS Y LA VISITA DE LOS PASTORES La historia del nacimiento de Jesús es un relato fundamental que celebra la llegada del Salvador al mund...
Cristo, además de estar presente en la Eucaristía y en el magisterio de la Iglesia, es decir, en la jerarquía, está también en el Evangelio, en su Palabra.
La "Palabra del Señor" está contenida en los cuatro Evangelios de San Lucas, San Mateo, San Juan y San Marcos.
En ellos se nos narra la vida y la enseñanza de Jesús.
Al final de las tres lecturas de la Santa Misa, tras la primera y la segunda, el lector termina diciendo "Palabra de Dios", pero tras el Evangelio dice "Palabra del Señor", ya que es a través de los Evangelios que conocemos a Jesús.
Lo que el Señor nos entrega en los Evangelios es su ejemplo y sus enseñanzas.
Y estos ejemplos y enseñanzas de Jesús, tal como vimos en la lección pasada, son los que sirven como base a la enseñanza de la jerarquía.
La palabra de Jesús escrita en los Evangelios es algo que nadie en la Iglesia, ni siquiera el Papa, tiene el poder para cambiarla o retocar.
El Señor se convierte en luz para nuestra vida a través de la enseñanza de su Palabra y del Magisterio, tanto sea que nos enseñe preceptos morales o doctrina.
El Magisterio de la Iglesia tiene la misión de impedir que cada uno interprete el Evangelio como quiera, llegando a conclusiones erróneas por ignorancia o por interés.
No podemos obedecer si no conocemos lo que se nos manda, por eso primero debemos leer la palabra de Jesús para poder conocerla y luego obedecerla.
Lo que Jesús espera de nosotros en esta presencia suya en los Evangelios es que leamos su Palabra, la meditemos, y luego, lo más importante, la pongamos en práctica.
Al acercarnos a la Palabra de Dios, debemos hacerlo con respeto y apertura. No se trata solo de leer, sino de buscar comprender el mensaje profundo que Dios tiene para cada uno de nosotros. Esto implica un compromiso personal que va más allá de la mera lectura: debemos estar dispuestos a vivir en coherencia con esos preceptos en nuestra vida diaria.
En un mundo lleno de interpretaciones y opiniones diversas, reafirmamos que las enseñanzas de Jesús en los Evangelios son un camino claro hacia la verdad y la luz. Al seguirlas, encontramos no solo dirección, sino también la paz y la esperanza que solo Él puede ofrecer. Por lo tanto, leer la Biblia no es solo un ejercicio intelectual, sino una verdadera relación con nuestro Salvador.
Acostumbrarnos cada día a leer atentamente un capítulo del Evangelio, o al menos un pequeño fragmento.
Luego llevar a la práctica lo que ese fragmento nos ha enseñado.
Siempre que se tenga dudas sobre su interpretación, preguntar qué enseña la Iglesia sobre ello a un sacerdote o a un catequista.
También se pueden comprar libros que explican claramente los Evangelios, siempre y cuando sean de editoriales católicas como San Pablo, Paulinas, Edibesa, Verbo divino, Claretiana, BAC, Guadalupe, Bonum, Lumen, etcétera.
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
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