Historia de la Iglesia Católica Explicada para Niños - Parte 2 Actualizado el 13 de enero de 2026 La Historia de la Iglesia Católica es un relato lleno de ...
Actualizado el 13 de enero de 2026
Dios es todopoderoso, y por ello nos da seguridad frente al mal. Dios ordena las cosas pero no sólo en su evolución física, sino que también en el orden moral, que es lo que llamamos Ley Natural.
Dios es juez para que los inocentes puedan tener una oportunidad ante los culpables, limitando de este modo el número de víctimas que el pecado del hombre crea día tras día.
Pero felizmente Dios es también pura misericordia.
Dios es la infinita y divina misericordia. Y saber esto llena el corazón de esperanza.
Nosotros dejamos de tener miedo al saber que Dios es misericordioso con nosotros ya que de este modo siempre podemos volver a empezar.
Dios tiene misericordia con todos, con los que tienen pecados veniales o con los que tienen pecados mortales, siempre y cuando querramos ser perdonados por Él y reconozcamos nuestros pecados.
Dios es misericordia y en esa misericordia divina confiamos.
Yo puedo tener paz porque sé que Dios es misericordioso conmigo. Y tú tienes que tener paz porque sabes que Dios es misericordioso contigo.
Confiamos en la misericordia de Dios no sólo al considerar nuestros pecados personales, sino que también lo hacemos desde los problemas grandes que logran angustiarnos y que a veces nos hacen dudar del amor divino.
Debemos ofrecemos al Señor para que pueda contar con nosotros, como respuesta agradecida a la misericordia divina.
Es necesario que la bondad de Dios produzca en nosotros conversión y agradecimiento, pues si no la gracia de su misericordia se frustra en nosotros, es decir, Dios no puede darnos su misericordia si nosotros no la queremos.
"Amor con amor se paga", por lo tanto la respuesta a la misericordia de Dios debe ser el agradecimiento, con el corazón y con las obras.
Por lo tanto debemos decirle a Jesús, a Dios:
Aquí estoy Señor para hacer tu divina voluntad, del mismo modo que lo hizo María.
Confío en ti, Señor.
Gracias, Señor.
El segundo domingo de Pascua es el día de la Divina Misericordia, y además recordamos el día en que San Juan Pablo II subió al cielo.
¿Has sentido alguna vez que, aunque te equivoques, mamá o papá te abrazan muy fuerte y te dicen que todo estará bien? Esa sensación de paz se parece mucho a la Misericordia de Dios. La palabra "misericordia" es una palabra muy especial que significa que el corazón de Dios es tan grande y tan bueno que siempre tiene espacio para perdonarnos. Él es como un sol que nunca se cansa de brillar, y aunque a veces nosotros nos portemos un poquito mal, Su luz siempre está ahí para ayudarnos a encontrar el camino de regreso a casa.
Jesús nos enseñó que Dios no es un juez que está esperando para regañarnos, sino un Padre amoroso que se alegra muchísimo cuando le decimos que lo sentimos de corazón. La misericordia divina es como una lluvia fresca que limpia nuestra alma y nos permite volver a empezar cada mañana con una sonrisa. No importa si cometimos un error pequeño o uno grande; si nosotros queremos ser mejores y le pedimos ayuda a Jesús, Él nos regala Su perdón y nos toma de la mano para que sigamos caminando juntos por la vida.
Para recibir este regalo tan hermoso, solo necesitamos abrir nuestro corazón y decir: "Gracias, Señor". Dios respeta tanto nuestra libertad que Él espera a que nosotros queramos Su ayuda. Es como si Él tuviera un tesoro lleno de amor listo para darnos, pero nosotros tenemos que extender las manos para recibirlo. Al vivir agradecidos, nuestra vida se vuelve más bonita y llena de luz, y podemos contagiar esa alegría a todas las personas que nos rodean en la escuela y en nuestra familia.
Celebrar la Divina Misericordia es recordar que nunca estamos solos, incluso en los días en que nos sentimos un poco perdidos o asustados. Dios es el mejor amigo que podemos tener porque nunca se rinde con nosotros. Al igual que la Virgen María dijo "sí" a la voluntad de Dios, nosotros también podemos decirle que sí a Su amor. Caminemos siempre con la seguridad de que somos los hijos preferidos de un Dios que es pura bondad, y que nos espera con una fiesta maravillosa en el Cielo que nunca terminará.
Esta semana, elige hacer un acto de bondad hacia alguien que lo necesite o muestra tu agradecimiento con una oración a Dios, confiando en su misericordia.
¿Por qué Jesús es Dios y el Hijo de Dios?
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Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.
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