LA VISITA DE LOS REYES MAGOS AL NIÑO JESÚS Al tiempo de nacer el Salvador, una estrella extraordinaria se apareció en Oriente. Unos príncipes, conocidos co...
Dios ha sido el creador del sol, de la luna y de las estrellas, y del mismo cielo que las contiene.
Dios ha creado a los animales, a las plantas, a las montañas, a los ríos, a la tierra, y a todo cuanto contiene.
Dios ha creado a todos los hombres.
Dios te ha creado a ti, a tus padres, a tus abuelos, a tus amigos, a tus mascotas, al sol que te ilumina, al agua que tomas, a las nubes y hasta a la madera con la que está hecha tu lápiz.
Dios te ha creado para poder conocerlo, amarlo y servirlo en esta vida terrestre y para poder después gozar de su presencia en la vida eterna cuando estemos en el cielo.
Dios es único, es decir que hay un solo Dios. Por eso Dios no fue creado por nadie, es espíritu puro que existe desde toda la eternidad.
Esta unicidad de Dios es fundamental en la fe cristiana, ya que nos invita a reconocerlo como la fuente de toda existencia. La adoración al único Dios nos aparta de la confusión y la multiplicidad de ídolos que pueden desviar nuestra atención. Al entender que hay un solo Creador, se nos impulsa a establecer una relación personal y directa con Él, buscando su guía y propósito en nuestras vidas.
La unicidad de Dios también nos llama a vivir en unidad con nuestros hermanos, ya que todos somos parte de la misma creación. Es este principio de unidad el que nos lleva a trabajar juntos por el bien común y a fomentar la paz y la reconciliación en nuestras comunidades, recordando que todos estamos hechos a su imagen y semejanza.
Dios es el Ser perfectísimo, Criador y Señor del cielo y de la tierra.
Dios lo ve y lo sabe todo, aún nuestros pensamientos y nuestros deseos más profundos, sean buenos o sean malos.
Dios es eterno, es decir que ha existido siempre y que siempre existirá.
Su perfección implica que no experimenta cambio ni imperfección alguna; es inmutable en su esencia y en sus propósitos. Esto nos brinda una gran seguridad, pues podemos confiar en que sus promesas son fieles y su amor es constante. A través de esta comprensión, nuestros corazones pueden hallar paz, sabiendo que a pesar de las circunstancias cambiantes de la vida, Dios permanece como nuestro refugio y fortaleza.
Al reconocer su eternidad, también entendemos que nuestras vidas están entrelazadas con algo mucho más grande que nosotros mismos. Dios, en su eternidad, nos ofrece un propósito y un plan que va más allá del tiempo, alentándonos a vivir de manera que refleje su gloria y amor en el mundo. Cada momento que vivimos tiene un significado eterno en la narrativa divina, y vivir con este entendimiento nos impulsa a actuar con sabiduría y amor.
Si bien Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, no tiene cuerpo físico tal como lo tenemos nosotros, ya que Dios es espíritu purísimo.
Si bien Dios nos ve a nosotros, nosotros no podemos verlo a Él, porque es espíritu puro. Pero solamente no podemos verlo físicamente, ya que podemos hacerlo a través de la fe, es decir, con los ojos del corazón.
La espiritualidad de Dios nos invita a comprender que su esencia trasciende lo material y lo físico. Esta naturaleza nos enseña que la verdadera relación con Él no se basa en rituales externos o representaciones físicas, sino en una conexión profunda y personal. A través de la oración y la meditación, tenemos la oportunidad de experimentar su presencia en nuestra vida, enriqueciendo nuestra comprensión de su amor y sabiduría.
Además, al reconocer a Dios como espíritu, se nos recuerda la importancia de cultivar nuestra propia vida interior. La espiritualidad no solo se trata de conocer a Dios, sino también de crecer en nuestra capacidad de amar, perdonar y ser compasivos con los demás. Este viaje espiritual nos ayuda a reflejar mejor la imagen de Dios en nuestras vidas y nos motiva a buscar la santidad y a vivir en comunión con toda la creación.
Cuando hablamos de la naturaleza espiritual de Dios, también significa que Él está presente en todas partes. A diferencia de nosotros, que tenemos un cuerpo y estamos limitados a un lugar, Dios está con nosotros en todo momento. Esto significa que no importa donde estemos, siempre podemos hablar con Él y sentir su amor. Es como tener un amigo que está contigo incluso cuando no lo ves.
Además, entender que Dios es espíritu nos ayuda a ver la importancia de nuestros pensamientos y sentimientos. Dios conoce nuestros corazones y entiende lo que sentimos, incluso si no lo decimos en voz alta. Por eso es muy importante que siempre le hablemos con sinceridad y le contemos cómo nos sentimos, porque Él siempre está dispuesto a escucharnos y ayudarnos.
Por último, al aprender sobre la espiritualidad de Dios, también aprendemos a ser más amables y compasivos con los demás. Cuando entendemos que todos están hechos a imagen de Dios, comenzamos a ver a cada persona como un hermano o hermana. Esto nos motiva a tratar a todos con respeto y amor, y a ayudar a quienes lo necesiten. Así, podemos reflejar el amor de Dios en nuestras acciones diarias y hacer de nuestro mundo un lugar mejor.
Tu propósito semanal es reflexionar sobre la majestuosidad de la creación de Dios y cómo puedes cuidar y apreciar el mundo que te rodea.
Considera hacer una acción que muestre tu agradecimiento por la creación, como recoger basura en un parque, plantar una planta o simplemente dar gracias a Dios por las maravillas de la naturaleza que disfrutas cada día.
El misterio de la Santísima Trinidad
FIABILIDAD DEL CONTENIDO
Todas las lecciones de "Catequesis para niños católicos" están fielmente basadas en el Catecismo de la Iglesia Católica y en libros de autores reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Si bien yo lo redacto, nada es idea u opinión mía
Los anuncios son puestos en forma aleatoria y automática. Si bien uso filtros para evitar todos los que son inapropiados o contrarios a la fe católica, varios pueden evadirlos
Acá puedes saber más sobre mi.